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Claudico a ratos...




Claudico a ratos, pero solo a ratos, porque ya hasta me da pereza claudicar... me como marrones propios y ajenos con un Pantagruel vetónico y me da pereza, me hablan y apenas sé escuchar otra cosa que lo que me apetece oír... y sigo adelante como un náufrago de tierra adentro, convencido de que el hombre es mientras respira y que dan igual la fecha del calendario, los oscuros números bancarios, el debe y el haber, el futuro como existente inexistencia, el tener y el no tener... cada día es más para la búsqueda de la comida precisa que para soñar mundos... y esto no lo arregla más que un baño de sangre en condiciones, estoy convencido, porque el agotamiento lleva siempre a la sangre y ya vamos estando muy agotados... y me digo que soy capaz... ‘Felipe, eres capaz’... y respiro hondo mientras me pregunto por qué a mi capacidad personal se le suman millones de pequeñas y grandes incapacidades ajenas que hacen que mi capacidad parezca pura incapacidad... hablo hilando ideas y soy capaz de escribirlas, dibujo como me sale de los cojones y cuando quiero, sé encender y apagar la luz, comer con las manos y hasta con el tenedor de pescado, aprendí a saber estar en situaciones dispares, toco la harmónica y se reconocen dos o tres canciones cuando lo hago, manejo con soltura diez o doce programas informáticos, sé contar hasta lo que no tengo, sé vestirme por las mañanas y desnudarme por las noches, reconozco varias plantas comestibles mientras camino por el campo, sé encender cualquier tipo de tele con un mando a distancia, pelo naranjas con bastante salero, puedo limpiar zapatos, sé coser un botón y hacer ocho o diez piezas distintas de origami, puedo ponerme bizco a voluntad, andar a la pata coja, tocarme la punta de la nariz con la lengua o tocar la flauta con la nariz... ¿por qué duda de mí el banco?... no sé... si además suelo ser fiable y acostumbro a cumplir con mis compromisos... pero claudico a ratos y me dejo caer sobre el sofá como un fardo de 95 kilos, y cierro los ojos y pienso en esta realidad virtual que es pura mierda, y pienso que no disfruto lo que me apetece y podría disfrutar, y pienso en todas las cargas que llevo en la jodida espalda sin haberlas buscado, y pienso en cosas tan absurdas como los derechos de los trabajadores o el ridículo estado del bienestar, en la Seguridad Social (que es seguridad para algunos y mierda para los demás), en el copago doblepago sanitario, en los imbéciles que votan sin saber lo que están haciendo, en las doce o trece grandes mentiras de nuestro mundo ridículo... y luego me levanto con un ligero dolor de cabeza (antes lo hacía despeinado... ahora no, porque no tengo pelo) y me balanceo sobre mis caderas buscando cierto equilibrio con el que desclaudicar... y vuelvo al tono de este ‘es así’ mondongo, a ser un tonto apagaincendios constante en este continuo que es el fracaso... y luego pienso cómo a la lluvia, al sol, al nublado, al viento, al río que fluye y se seca, a las nubes dispersas... les toca los cojones el sistema del hombre porque, sencillamente, no es importante.

Y me fumo un cigarro mientras me digo... que les den bien por el culo.

Comentarios

  1. Has visto alguna vez "Ese pequeno punto azul palido" de Carl Sagan?
    -me lo has recordado con alguna de tus frases-.
    Lo de la sangre me lo salto, porque menuda mierrrrrrda solucion nos has buscado (con todos mis respetos... o sin ellos, LF, sorry).
    Se le quiere.

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