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Hacía algunos meses que no lloraba...




Hacía algunos meses que no lloraba, pues solo era capaz de sentir rabia, perplejidad, decepción, indefensión, asco y bastante astenia... pero hoy me levanté distinto, como agarrado a mí de otra manera, y me dieron ganas de escuchar toda la música de cuando era un tipo feliz y sin preocupaciones, así que me encerré en mi estudio, hice una selección de canciones en mi computadora, apagué la luz y, con la música a todo volumen, me dejé caer en el sillón con los ojos cerrados (algo que no hacía hace muchos años)... y justo cuando comenzó a sonar ‘Escriu-me aviat”, de Lluis Llach, se me apareció nítida la imagen de Josetxo Lamy sonriéndome... y comencé a llorar de forma incontenida, sin consuelo, porque me sentí muy solo, porque comprendí de pronto toda la terrible dimensión de su falta... y seguí escuchando toda mi música y llorando como si jamás lo hubiera hecho. Ese tipo era de lo mejor porque, ahora lo entiendo, sabía sacar lo mejor de cada una de las personas que lo rozaban.
Estoy triste.

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