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Una tarde con Ezequías...




Recibí de manos del buen amigo Ezequías Blanco su antología de poemas “La realidad desencantada (Antología 1978-2012)” y me senté frente a la piscina después de haberme dado un baño divino... leí, leí, releí, anoté, subrayé... y comencé a jugar sin querer a descontextualizar los poemas buscándoles otros sentidos (no en vano acababa de leer el capítulo “Otras tribus urbanas” y me entró como un temblor prurítico por intervenir en el libro)... ‘desprecio esta dócil piel por las tardes’... ‘cuerpos y entre la nieve lenguas’... ‘como un fruto maduro al ancho del domingo’... ‘ateridas cazaban suaves cascos de yeguas’... ‘el tiempo en su espacio asista amor y venza’... ‘palabras al origen y de pronto sufrimiento’... ‘una tórtola, un tiro y de pronto la soledad’... ‘la vida con qué profundidad ha roído por dentro’... y este aparte y suma que copio... ‘Qué destino tan trágico / ser un poeta a medias / y a tiempo compartido / con un trabajo absurdo / que no da de comer...’... y como si nada comencé a dibujar sobre los textos con cierta impronta Georg Philipp Harsdörffer, decidiendo de inmediato que éste será mi nuevo baño de tuneo... y me tiré la tarde enterita con Ezequías, entre Ezequías, sobre Ezequías.

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