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El último mohicano...



El último mohicano, que se me apareció en el sueño de anoche, me miraba fijamente y sonreía porque, me dijo, todo es susceptible de mejorar, pero también de empeorar... y aquí siempre la mesa puesta, el jabón reposando en el platito del baño, los calcetines recién lavados y estirados en la mesa (éste con ése, aquél con el de más allá), la tele en stand by hasta el próximo lavado de cerebro, el mechero en el bolsillo izquierdo, la calefacción aguardando a que la cosa baje de dieciocho grados… el día y sus balizas más comunes… ya apenas encuentro pan de tahona y lo que era un buen roce entre vecinos, ahora es una fila en algún súper mirando a la cajera cómo arrastra tus compras con un gesto veloz hasta el depósito donde espera el carrito… balizas generales de esta pobreza nueva (muy distinta a esa otra que es más verdad y también más sonrisas a pesar de la nada)… ¿si envejezco y no muero, quién cuidará de mí? –me digo–, si no tengo futuro en los parámetros sociales de ahora mismo… un autónomo gris endeudado hasta las cejas, un loco particular con la cabeza siempre en otro sitio, un rebelde menor empeñado en otras formas de hacer y de ser que no tienen destino ni comprándolo, un tonto de misa en los pequeños negocios que gestiono, un perfecto incorrecto que cierro cada puerta que me abren por decir lo que pienso, un empeñado sin medios en que el mundo sea otro, un asocial concreto, un poeta menor y no leído, un empeñado incierto en absurdos perfectos que más que yo son sueños, un odiado por unos y querido por otros simplemente, un peso insoportable para mi gente, un culo inquieto de fogueo, un dictador pequeño de lo mío, un asqueado de casi/casi todo, un nomeimporta ecléctico, un fumador constante… ¿quién me podrá aguantar con estos mimbres?… y aún busco sonrisas, pequeñas soluciones que me dejen tranquilo por haber intentado, implicaciones tácitas  de mi visión del mundo de todo el que se acerca a visitarme… aún busco extenderme, hacer red, buscar lo más sensible de los otros y llevarlo al terreno de mi sentir utópico… quiero que el mundo cambie y lo peleo a mi manera, casi solo, lo peleo cada minuto de mis horas… quiero que no haya tristes, que no existan tiranos (grandes ni pequeñitos), que el personal comparta todo lo que le sobra… y es que soy egoísta, quizás el más jodido egoísta de los hombres, pues quiero sentirme bien, que nada que no sea inexorable me produzca tristeza (y, mucho menos, compasión)… necesito que todo sea diáfano para sentirme hecho, que nadie necesite lo más básico y las miradas francas se crucen con mis ojos y sonrían… necesito estar bien entre vosotros, que os sintáis queridos, que me sintáis amigo y hasta hermano, que me entendáis entero y os entienda… necesito que perdáis esa mierda de lo propio y hagáis del compartir una alegría común y sostenida… porque soy egoísta, el mayor egoísta de la historia, y quiero sentirme colmado y vivo, rabiosamente vivo…
No sé en que acabará toda esta historia… pero yo persevero en mi egoísmo.

Comentarios

  1. Jo LF, a mí compartir me deja chiquita y piltrafa. Sé q esta semana tres chiquininos trendrán comida y luz (qué fuerte) pero...y el agua corriente ("corriente"!!?) y el alquiler de la casa??...no LF, a mí involucrarme sin tener los medios suficientes y/o una solución vàlida no m hace sentir bien (como tú dices) y está clarísimo q a ti tampoco...

    (FELIZ AÑO)

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