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Notas de mi cuaderno de julio.

  • Están vaciando ‘PdT’ y algunas alimañas sonríen. Este pueblo es perro para lo suyo y para lo ajeno.
  • En el Hotel Colón esta mañana: ‘La culpa no la tienen ellos, la tenemos nosotros, entera, toda la culpa entera’.
  • ‘Te voy a quitar el negocio, el coche, la casa… por este orden’. Lo estaba pensando mientras hacía números en su oficina y me saludaba desde la mesa.
  • Que me quieras después de hacerme daño no es bonito.
  • Sinceramente creo que la situación va definitivamente hacia el caos. Todo nos será arrebatado y vamos a consentirlo. Sacerdote o soldado es un buen empleo para el tiempo que viene.
  • ‘No sirvo para nada’, le dije cuando me preguntó en la calle. ‘Sí, sirves para que te humillen’, me contestó.
  • No tengo ganas y eso es un mal síntoma.
  • Mis hijos no tienen futuro. ¿Qué hago?
  • Busco pensamientos positivos y solo me salen heridas en los labios.
  • He estado con Marga mientras vaciaba su casa. Otra vez he vuelto a llorar… Creí que ya no lloraría jamás por nada.
  • Leí alguna vez que la ruina trae buenos versos. Ni eso.
  • Vicente: ‘También hay que cambiar los discos y las pastillas de freno, lo he visto al quitar las ruedas’. Yo : ‘¿Cuánto? Vicente: ‘algo más de trescientos euros’. Yo: ‘Su puta madre…’.

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Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
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Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

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