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Volver desde el aprecio desmedido, desde los brazos abiertos, desde el respeto admirado…, hasta este no ser nada resulta un poco duro. Y es que ser y no ser a la vez es algo complicado de llevar. Me siento a procesar todos estos días y sé con claridad quién soy, independientemente de quién parezca. Percibo bien enfocado en qué debo seguir y cómo debo hacerlo, pero no me quito del centro de mi estómago esa sensación agria de este ‘no ser’ aquí, entre la gente que me ha visto crecer, caer y levantarme tantas veces.

Muchas veces he dicho que el verbo ‘merecer’ habría que eliminarlo del diccionario, porque es un verbo clasista, competitivo y negativo hasta en su acepción más positiva. ‘Entender’ debiera ser el verbo preciso, y a mí me gustaría ser ‘entendido’ allá y aquí, donde me quieren y donde me niegan, donde piensan que me deben algo (no me deben nada de nada) y donde lo debo todo.

Procesar ser parte de un ‘top’ absurdo y ser a la vez una dolorosa nada, es muy difícil a ratitos, pero hemos montado el mundo así y hay que comérselo con patatas.

 

Como he dicho miles de veces, escribir es laudánico, sanador y curativo… Por ello escribo hoy estas palabras en mi diario, para que se borren enseguidita de mi mente y de mi estómago, y continuar toreando lo que venga.

Comentarios

  1. Toreando lo que venga...a mí también me gustaría ser entendida aquí y allí pero no es posible. Ni aquí ni allí me entiende nadie o quizá sea yo la que no entienda.

    Un abrazo grande.

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