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Ya...

Agostado el verano con tres esquelas diarias no es para estar contento, a no ser que seas funerario... pero no es eso... no eso, ni que se le amanezca a uno un golondrino en la nuca (alguna ventaja tendrán que tener los sin nuca) o que se te salten las lágrimas al pedir el saldo por cajero... no es eso, como ya digo, que es otra cosa... La vieja de al lado me decía ayer que el viejo ya es una carga, una jodida carga que se mea por las noches en la cama y que al amanecer precisa hasta que le den la leche a cucharadas... ‘y no lo llevo mal si no pienso en todo lo que me estoy perdiendo’... me decía... y al otro lado de la calle, alguien respondió... ‘dale yogur y oblígale a mear cada hora desde que amanezca’... y tampoco es eso, no, tampoco... ni lo de la jodida y puntual llamada puntual de las tardes para recordarte que debes parecer el Banco de España (es inquietante pensar en que quien sabía, ya no quiere saber)...  Quizá (aunque a algunos le jodan los ‘quizá’ y prefie...

Notas de mi cuaderno de agosto

¡Vaya alegría!,  el Márquez y el Ortega,  ¡mi lotería!...  Dos pretunantes,  dos almas libres llenas,  dos inmigrantes  del sur a lo que sea,  dos calamares,  dos oros paralímpicos,  una sed juntos y aquello que se tercie si los asuntos se curvan o se estragan... dos indifuntos.

Fueron como diez minutos...

La sal y su aritmética, la sal del sudor de ayer y un sumarse sin restas a lo que esté previsto, el salitre del muerto que pasea y mira y se esconde en silencio como un uno de absurdo indescifrable... la sal de quien te mira para que el dos florezca o se marchite, la sal que sinsazona de lo que no te entiende, la desal, la dessal, el deseo de sal en una boca... simplemente el deseo... sin sal. La mulata tremenda tenía crines trenzadas y una voz globulosa y descendida... cantaba al final del calor como una rúcula y no olía a tomillo... olía a sudor y a humedad  vieja... y cantaba, mojita, lo que se desviniera, sentada como un fardo divino, un enorme fardo divino y catatónico... divino y muy cosmético... molía la mulata los oídos mientras la vista era para cada ceniza coronando cabezas... Pensé entonces en hacer el amor sobre la mesa de pizarra, hacerlo con cada una de las miradas lúbricas del gentío a la mulata, con cada oído presto a su tarara hecha de eco de ron y ...

Notas de mi cuaderno de agosto (1).

La vida es una música y yo no sé solfeo. Epifanía de ayer: Soy lo que soy y no tengo remedio... lo físico es un handicap. La ATS: “ Bonito, gira el brazo... ahora te voy a hacer daño... muy bien... eres valiente.. .”  ... “ Bonito, sujeta el algodón con ese dedo... ”. La médico de urgencias:  “ No respires ”. El radiólogo: “ Aguanta un momentito en esa posición, que no tardo un minuto... ”   pasado un cuarto de hora... “ Perdona la tardanza, es que no encuentro tu historia... ¿recuerdas cuándo fue la última vez que visitaste al médico? ”.... Mi hija: “ Creo que en 1987 ”... sonrisas. La ATS: “ Ya ni podemos tomar la tensión, el tensiómetro esta estropeado desde hace dos meses y no lo arreglan ”... La médico de urgencias: “ Es la crisis ”. La médico de urgencias: “ ¿Has hecho mucho deporte, verdad? ”... Yo: “ Sí, diariamente durante algo más de treinta años ”... La médico de urgencias: “ Tienes el corazón muy grande ”. La médico de urgen...

Notas de mi cuaderno de julio (4)

Escribo para intentar entenderme. Amar algo siempre trae el añadido de odiar otras cosas que están al lado... ¿quizá sin amor...? Lo mejor de las cosas sencillas es que te hacen la vida cómoda... pero me encanta la incomodidad de algunas cosas complejas. Conozco a algunos tipos a los que les encanta desagradar... desagradan y se sienten felices por hacerlo... malditos hijos de puta. Intentan hacernos creer que es mala suerte, pero todo está trazado. Me dijo de pronto... “acepto cualquier cosa menos que los mineros tengan derecho al trabajo en las condiciones en que vienen teniéndolo en los últimos años”... ¿y los taxistas?... “truhanes, todos truhanes...” –me contestó–. Luego me enteré de que había perdido su trabajo...  “y todavía comprendo a mi jefe...” –me dijo–...  Y yo. “Mi padre, como mucho, nos dice sí o no... no habla mucho más”... eso es que te quiere. Que inventen una moneda capaz de otorgar el valor exacto a quien trafica con el...

notas de mi cuaderno de julio (3)

Mi tiempo personal se ha convertido en una constante humillación ante el trabajo... ¿por qué esta destrucción de un hombre con ganas? Tendemos a creer que nuestros defectos son virtudes por originalidad... ¡Imbéciles! Esperar algo de los demás acabará siempre en ruina... el futuro personal hay que trabajárselo en privado. La única razón para ser algo cautos es no saber cuándo vamos a morir... qué tontería. Hace días que no veo al bueno de Arturo por la Plaza Mayor... ¿qué será de él? Creo que cuando soy feliz es porque tomo consciencia de lo que me falta... y no me importa. De esta crisis europea puedo decir que lo mejor que he aprendido es que, si no quieres hacerlo, no hace falta pagar... pero para que salga bien el asunto, debemos hacerlo todos a la vez. Fraternidad humana.... menuda entelequia. Dar ilusión a mi alrededor es un magnífico trabajo... ilusionista, eso es lo que quiero ser de mayor. Un buen poema siempre nace de otros buenos p...

Notas de mi cuaderno de julio (2)

He pasado una mala noche y voy notando que cada día que pasa se me hace más difícil dormir como desearía.  El sol comienza su ciclo diario del calor y los jóvenes ya preparan su ropa de baño, que es parte de su oficio de vivir, un ingenuo oficio comparado con otros... el del poeta, por ejemplo, es un oficio verdaderamente difícil si se practica con intención de verdad (no de seriedad, que la seriedad  acaba siempre haciéndote un ingenuo)... años hasta poder conocer que lo que realmente es importante de un poema es la sentencia, no el consuelo, no el daño, no el manierismo... y tampoco el desahogo... todo eso puede ir antes como decorado... pero el verso final, el último... ése es la verdad del poeta. Siempre buscando que lo que escribo sea capaz de sorprenderme... pero todo lo que consigo termina aburriéndome. Siempre ‘hago’ para trascender... y eso me hace infeliz, porque solo quisiera ‘hacer’ porque sí, sin más. Por lo menos me queda el consuelo de que lo sé. Me enc...