
Hace un calor Faulkner y me pican las canillas cuando pasa la media tarde. El cuerpo pide ducha y el alma miradas desde una sombra dulce, miradas lascivas sin otro fin que el de sentir cómo una estética corre por dentro. En días como éste me encanta escuchar la música de Jack Johnson e imaginarme el protagonista masculino de «La gata sobre el tejado de zinc caliente», con una copa en la mano y un conflicto sin resolver... Sin más, soy consciente de que ya sólo soy para la mirada y que con ella gozo y en ella me sublimo.
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