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Tu Fu


«Dieciochodejulio». No me da la puñetera gana de olvidarme de esta fecha, coño, porque sigue siendo el símbolo (ahora en voz baja) de los perversos unidos bajo unas siglas tan poco acertadas como «PP» (Partido Popular). Me gustaría que el partido que giobierna actualmente nuestro país consiguiese una buena desaparición de ETA para poder ver con mis ojos cómo se troncha esa fiambrera atómica que es la unidad de la derecha/ultraderecha española.
Ya estoy viendo una guerra a muerte entre católicos radicales, ultraconservadores integristas, frentes diversos de mano tiesa y boina con borleta, caballeritos de Cristo Rey, racistas del pulcro sepulcro y otras lindezas ultrapolíticorreligiosas. Lo adivino en el horizonte como un sol tranquilo como adivino mi sonrisa para ese entonces.
No me da la puñetera gana de olvidarme de esta fecha porque no puedo olvidarme de mi abuelo Felipe, ni de mi abuela Antonia, ni de mi madre, ni de tantos olvidados que sufrieron los caprichos guerreros de tantos fascistas asesinos.
(21:12 horas) Todo lo fundamental ya estaba aquí cuando llegué, y aquí seguirá cuando me marche. Y no sé si me esperaban como soy o fui pura sorpresa, pero sé que saben que me iré y que algunos se alegran esperando y que al resto le resbala. A mí no me importa, pues sé que fui y soy, y sobrevivo en un seré que no es excitante, pero que me sirve. ¿Qué dejaré?...

(22:19 horas) Ayer, sin querer, escuché que alguien me llamaba «subnormal» sin darse cuenta de que la normalidad hace a los hombres anodinos. En fin, aguantar la normalidad de los demás todos los días hace que me sienta un subnormal infeliz y que en mi percepción de esa subnormalidad sea en el único lugar en el que encuentre un resquicio de luz.
Ser normal, como quien me tilda de minusválido psíquico, sería para mí bastante triste.
¡Aire!

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