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Ienăchiţă Văcărescu


Recibo mail MPDL de mal rollito y me da en la nariz que se alumbra un final que nos puede llevar a un bonito principio, pero no adelantaré asuntos que no deben adelantarse aún. Hago referencia a esta circunstancia porque me hace mucha gracia la forma que tenemos los humanos de llevar a nuestro carro de razón cualquier circunstancia que venga de un enfrentamiento de opiniones sobre hechos sucedidos de los que una parte sólo conoce de oídas mientras que la otra parte los ha padecido.
Tomar decisiones sin haber pisado la calle y basándose sólo en los informes de tipos con el culo plano, es muy de esta sociedad absurda que se hace más caso de los informes que de las realidades.
No he entendido nunca ese inflarse de pecho sin haber conocido el peso sobre las espaldas... En fin, que lo mismo el mundo debe ser así, aunque yo no lo pueda comprender. Y tampoco comprendo cómo algunos proyectos de implicación social y grupal terminan elevando el ego particular de una persona para adueñarse de los resultados que son fruto del trabajo de todos. Es también muy humano eso de echarse mieles... pero hay que calibrar el daño que se hace cuando no se saben medir las palabras.
(15:44 horas) Esa mirada pasó sin querer, sucedió, la olvidé al instante... y ahora vuelve con nitidez a concretarse en la soledad. No sé quién era y nunca había reparado en ese rostro –y menos en esa mirada–, pero ahora vive conmigo, se presenta constantemente en mi cabeza como una pregunta... Me sucede tantas veces esto... recordar un gesto de alguien que simplemente pasó a mi lado y cruzamos la mirada sin saber por qué ni para qué, sin conocer lo que andaba procesando el pensamiento en nuestras cabezas... quizás sea en ese territorio donde viven las historias intensas, quizás sea allí.

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