Ir al contenido principal

Roger Wolfe

Una constante del hombre es trabajar para aminorar sus incertidumbres –quizás sería mejor decir «su incertidumbre»–; no quedarse perplejo y no tener dudas parece el no va más de la seguridad y, por tanto, es muy sugerente pensar que cuando se aminora la incertidumbre se alcanza felicidad... pero la falta de incertidumbre lleva a la quietud, y de la quietud llegan los males propios y ajenos al intentar mantenerla y protegerla.
Prefiero buscar la felicidad en la incertidumbre y en la inquietud, en las preguntas y en los temores, aunque sé que nunca llegaré a ella, pero percibo que ése es el camino más atinado.

LISTA DE LA COMPRA PARA INTENTAR SER INQUIETO

• No me haré viejo.
• Desharé siempre cualquier estado que me lleve a la armonía.
• Practicaré la desobediencia civil, la religiosa y la militar.
• Viajaré todo lo necesario.
• Buscaré constantemente cambios en mi vida.
• Intentaré comprender todo lo simple.
• Alimentaré mi curiosidad a diario.
• No me enamoraré de personas.
• Aprenderé cualquier ritmo para saber romperlo mejor.
• Intentaré que nada me sea necesario ni suficiente.
• Buscaré la belleza en el desorden.
• No faltaré a las leyes de la naturaleza [es absurdo].
• Sólo me sentiré obligado con mis hijos.
• Propiciaré la confusión entre quienes me rodean [es un magnífico principio de soledad].
• Tan sólo reconoceré mi mediocridad ante quien me merezca respeto.
• Crearé y destruiré mi tiempo como me venga en gana.
• Seré el dios de mí mismo.
• Tendré siempre en cuenta que es mejor intuir que comprender [la intuición abre puertas y la comprensión las cierra].
• Daré la calidad de real a todo lo que me permita salir de mi agujero.
• Crearé para conocerme y reconocerme.
• Buscaré lo improbable para crecer o ser eliminado.
• Moriré solo.
• Intentaré morir por sorpresa.

(14:06 horas) Recibo jugosa llamada de José Luis Morante y percibo que andamos en el mismo tono de siempre y que caminamos a la par, tanto en los momentos de vacío creativo como en la mirada hacia el mundo. Tengo muchas ganas de verle para charlar largo y tendido del mundillo mierdoso de la literatura y, cómo no, de levantar nuevos proyectos en común que me pongan ganas y algo de esperanza.
(16:30 horas) Ya estoy dándole final a la antología de Luis García Montero y debo apuntar dos cosas: que su primera época me gusta mucho más que la de los últimos tres o cuatro años y que le noto imbuido de un aura que no le pertenece, vamos que se ha hecho un poeta del dinero que no ha sabido marcar diferencias entre su poesía y sus ahorros... y eso se nota siempre para mal.
Mala suerte la del poeta con suerte... mala muerte la del poeta con suerte.
Después de leer el libro sólo se me ocurre preguntar: ¿De qué vas, Luis? Eras bueno y ahora eres rico. ¿Por qué lo has jodido todo? Es una falta de inteligencia no saber llevar estos dos aspectos –el creativo y el económico– por caminos paralelos.
(16:48 horas)

Te preguntarán
verdades tautológicas,
subíndices de anhídridos,
el valor de una curva a partir de dos datos,
la historia de Plutarco,
el arte en Capadocia...

Te preguntarán
los flujos migratorios desde el sur a tu tierra,
la estética de Tápies,
el sintagma verbal
y la función sináptica del sistema nervioso...

Querrán que tengas base
de moral y de historia,
que entiendas cómo crecen
las plantas en los campos,
que sepas operar
con una o dos incógnitas
o que sientas el mundo
tal como lo hacen ellos.

No tendrás más opciones
que rendirte a sus normas
o ser un desclasado
feliz –entre otras cosas–,
pero ten muy presente
que si no te doblegas
debes ser fuerte y uno,
sensible y destructivo.

Ellos querrán que sepas
lo que les hace fuertes.

Yo estaré satisfecho
con un «insuficiente».

[dando esperanza a un hijo fuera de los percentiles educativos actuales]

(22:14 horas) Noche para ofrecerme a la loca pensando en su somier, en su despertador antiguo, en las sábanas de su cama estirada. Noche para ser el amor en soledad, la risa cáustica y sardónica de Welles. Noche para cruzar mis piernas frente a la computadora en blanco y negro, y escribir como un insecto con los ojos compuestos y las alas quemadas. Noche para el teléfono portátil –para apagarlo, claro–, para el verso antipoético de Nicanor Parra –«estos hijos de puta no me dieron tiempo ni para ponerme el abrigo sin decir agua va me sacaron a empellones uno me dio un culatazo en el tórax otro degenerado me escupió pero yo no perdí la paciencia... me llevaron a una calle desmantelada cerca de la estación de ferrocarril en un furgón de los radiopatrullas y me dijeron ahora puedes largarte... yo sabía perfectamente lo que eso quería decir... ¡asesino! ...debiera haberles gritado pero morí grtando Viva Stalin»–. Noche para el vicio que no se perdona, para perpetrar un poema, para saber a ciencia cierta quién es el sicario, quién el humillado, quién el adúltero, quién el pobre, quién el corrupto... La corrupción... el peor de los estados del hombre... el corrupto es peor que el asesino, que el violador, que el vulgar ladrón... y en esta noche andan los corruptos salpicando su baba por las calles de camino a sus casas, con los bolsillos llenos de un dinero miserable y hacia la peor soledad, la soledad sin escrúpulos. Noche para la ebriedad que haga olvidar tanto asco.
Soy blanco y negro para no ser gris, blanco de las miradas más hostiles y negro de los que toman mis versos como suyos. Estoy vacío como una botella que embriagó y no queda ni una gota de palabras en las vísceras. Blanco y negro y vacío. Bonita noche con niebla al fondo para confundir a las alimañas y a las víctimas. Noche de otoño.
Fúmame (jajajajaja).

Comentarios

  1. No sé si te intuyo accesible pero inalcanzable o inaccesiblemente cercano.

    Cuidado con esa lista, no la olvides en un bolsillo, que hoy día las lavadoras no respetan el material de que están hechos los mejores propósitos.

    Un abrazo, Luis, un abrazo...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…