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Las claves de lo que me interesa.


Las claves de lo que me interesa nadan en un espacio absolutamente mío, un espacio que se ha ido conformando exactamente por descartes de objetos, sentimientos, actividades y personas.
Siempre pensé que el hombre debe empezar a interesarse por crear su espacio con pasión justo cuando comienza a sentir los síntomas del descenso, que llega cuando comienzas a sentir que tus potencias desaparecen poco a poco y todo en ti se va volviendo óxido. La vida desde ese punto puede empezar a verse como un regalo o como un infierno… tú lo determinas, tú y nadie más.
Yo empecé a sentirme en el descenso justo cuando tuve que dejar de practicar basket por orden facultativa [mis iones potasio no se recuperaban después del esfuerzo y eso me procuraba una especie de “mal de altura” bastante difícil de llevar con aquellas palizas físicas diarias que me metía entre pecho y espalda]… después fueron llegando los pequeños dolorcillos [la eterna lesión de mi rodilla derecha, fruto de los malos entrenamientos], las manchitas imborrables en la piel después de cada heridita, los constantes ataques de cistitis, la artrosis en dos dedos de mi mano derecha, el levantarme de la cama hecho unos zorros y tener que utilizar un tiempo valiosísimo en recuperar la puesta a punto [cada día dura más ese tiempo de recuperación]… y luego el ver crecer a mis hijos hasta ser lo que yo era y ya no puedo ser.
La verdad es que me llevó demasiado tiempo aceptarme en mi descenso, hasta el punto de que algunos días forcé la máquina y el cuerpo dijo basta… lloré [sobre todo por no poder practicar basket], me enrabieté, me enfadé con el mundo, me dejé caer por un tiempo y no hice nada… pero poco a poco fui entendiendo que la magia sucede si buscas predisposición y decides completarte en los aspectos en los que aún conservas capacidad potencial de crecimiento. Así comencé a focalizar mis intereses y a ir haciéndome con un florerito de actividades que me dejasen vital cada hora de cada día… y llegó la escritura como fundamental fuente de expresión y conocimiento de mí mismo, llegaron los paraísos paralelos en los que soy capaz de ser y hacer lo que me venga en gana, amaneció la idea del carpe diem como fundamento de mi proceso vital y descubrí una curiosidad morbosa de mí que es capaz de hundirme y levantarme en el mismo segundo.
Fue entonces cuando me importé como hombre, cuando tomé consciencia de mi individualidad como verdadero tesoro de lo posible y cuando empecé a disfrutar como un crío de mí mismo.
En mi afán de simplificarlo todo, hoy tengo la suerte de conocer a la perfección el trámite que hace que una vida resulte mejor: todo sucede inexorablemente y solo mi mirada es capaz de conseguir que esos sucesos inexorables sean la tragedia misma o la felicidad completa. Todo consiste en mirar con ojos positivos, en escoger siempre la risa como reacción al suceso y, así, banalizarlo para que no te afecte negativamente… la muerte es muerte tanto si lloras como si sonríes… ¿a qué llorar entonces? Así, simplificando y banalizando siempre [alguna veces hasta parecer estúpido a los ojos de los demás], consigo que el problema no exista más que cuando a mí me interesa que exista, y eso me aporta spleen y una tranquilidad interior bastante interesante.
Desde esa plataforma, logro expresarme como me sale de los cojones y consigo racionalizar mi mundo en el sentido que realmente me interesa… sí, paso por el mercado del hombre y me dejo joder por él [no en vano estoy encastrado en el sistema como un tonto más y debo pagar mis deudas diarias], pero también me río de él cuando me place y le aplico las críticas más duras sin pudor alguno.
Sé que el tiempo que me llegue ya es un regalo, y pienso utilizarlo con decencia, pero no con una decencia pacata, sino con una decencia anudada a la sinceridad conmigo mismo y con los demás.
También he aprendido que se pueden hacer cosas importantes sin moverte de tu silla, que se puede movilizar a grupos de personas con afán positivo, que se puede modular su opinión si expresas tus argumentos vitales con sinceridad, que se puede implicar al mundo en un proceso de cambio sin necesidad de salir a la calle a gritar como un energúmeno… todo consiste en ilusionarte e ilusionar [y también en no permitir que tus proyectos se te vayan de las manos hasta dejar que sean otros quienes tomen las decisiones].
En fin… que todo este asunto viene porque sigo pensando en mi amigo que está enfadado con el mundo… y también porque hoy me he vuelto a mirar desnudo en el espejo después de la ducha y no me he visto mal del todo porque asomaba una sonrisa irónica en mi boca… me he tirado a la calle y he ido a comprarle unas braguitas y un sujetador a mi maniquí [baratitos, eh, que ando a dos velas] y luego me he venido a mi estudio para hacer una lista de mis potencias… y he alucinado, porque aún son muchas y bastante golositas.

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