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Buscándome [dedicado a mi amigo Gerardín]


Amigo Gerardo... buscándome, me encuentro en el tiempo del volcán que prohibió el vuelo de los hombres, sobre la Tierra entera que tirita en temblores y nos hace telúricos ademas de biosfera, donde los pelícanos mueren enfangados de crudo submarino, en un tiempo de deshielo constante y fiebres falsas para engrosar las cajas de los ricos... me desencuentro en la era plomiza de los clones y de los hombres que cambian su cara por la de algún muerto, en el salobre mundo inexistente de los bits para todo, en un tiempo de muertos por azar o por Alá o por exacto capricho, en un tiempo de sicarios y cracks [que son lo mismo]... y todo me afecta o no me afecta, pues depende de que me despierte global o de mi pueblo, de que miré el absurdo de la red o solo me deleite en el paisaje que se enfrenta a mis ojos cada día...
Me encuentro también en cada madrugada mirando a ver si llueve o si las nubes se fueron con la noche, me encuentro en el rito del desayuno y en el llevar diario a mi hijo al colegio, en el tráfago tonto y mediocre del trabajo, en ese hacer las camas mientras el arroz hierve en la cocina, en el café de media tarde y en todos los cigarros que me fumo... pero siempre se ciernen sobre mí los sobresaltos de ese gran más allá que es todo el mundo [el mundo que deciden atender los medios de comunicación, que hay otros mundos varios a los que no atienden]... el Papa con dosel y capita de raso, los muertos diarios de atentados terribles en Irak o Afganistán, los monzones en India o en Tailandia, las riadas traicioneras en las tierras del inca, el absurdo alemán y esa mafiosa patente de corso Berlusconi, la leche contaminada en China, algún lapidamiento en un país oscuro que no sé situar en mi mapa del mundo, la misería en Bhopal, el hambre en Kenia, la sed en Chad o la castración femenina en Congo y en Tanzania...
Decía que soy del tiempo de la gran manzana virtual, de la locura sionista y el mesianísmo musulmán, del tiempo en el que el mercado pretende acabar con los verdaderos valores democráticos, de los libros sin papel [y también sin demasiada sustancia]... soy de un tiempo de chemtrails y contubernios, de sociedades secretas y armas impensables, de un tiempo de hombres gravitando en el espacio durante meses, de un tiempo de cremas hechas con embriones por compradores de cuerpos, de un tiempo de órganos vendidos al pormayor... todo esto cuando me siento global y parte de un todo absurdo... pero también soy de un tiempo de miradas tranquilas y patatas con mahonesa, de peluchas y risonas a la hora de acostarse, de dolores pequeñitos y estornudos... de un tiempo de comprar pan reciente a la una y escoger la camisa del día en el armario...
Y cuando soy global, pues que me siento una nada extraordinaria y hecha, un final sin principio, el no concreto y ácido, el culpable menor de cada guerra, el causante del hambre y la miseria, el imposibilitado absoluto... y cuando soy de aquí mismo, de este trozo de tierra con casas y arbolitos, pues que le voy encontrando algo de utilidad a mi existencia... conozco y hago, tramito afectos y evito contusiones...
Y quiero ser de aquí, pero el mar que me lleva me va haciendo de allí poquito a poco, y no me parece bueno ni me gusta.

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