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Mostrando entradas de octubre 1, 2010

Me encanta el escritor... pero me asusta el hombre

A Vargas Llosa llegué con la mente abierta, joven y sin saber de nada, y me quedé pasmado, lo confieso... andaba muriéndose el General cuando leí por primera vez “La ciudad y los perros”, y recuerdo que tuve un exceso Cafrune durante la lectura de “Pantaleón y las visitadoras” en la buhardilla de la calle Meléndez salmantina... más tarde leí a Gabriel García Márquez y me gustó mucho más, además de que su propuesta literaria encajaba más en mi presupuesto imaginario y que entre las dos imágenes, siempre, preferí la de Gabriel por sentirle más normal, menos afectado. Y la agresión de Vargas Llosa a García Márquez en 1976, durante la presentación de la película “Odisea en los Andes”, hizo que me decantara decididamente por GM. Hoy me alegro por las letras peruanos y por las letras hispanas [reconociendo públicamente el mérito literario de Mario VLl], pero la edad ha terminado dejándome el mismo regusto amargo con VLl que con Camilo José Cela, ambos arrimados siempre al poder y al dinero, ...

Arturo

Siempre, a eso de las nueve y cuarto de la mañana, cuando voy a tomar café, se pide una copa de coñac y una cerveza, ambas a la vez, y se sienta tranquilito a ver la tele en un taburete. A esa hora hay siempre un noticiero y suele hacer comentarios en alto sobre los vídeos que acompañan a las noticias... si sale Rajoy con una corbata verde fosforito, se descojona él solo de risa y dice que a dónde quiere llegar ese tipo con una corbata de ‘los chinos’... si sale Zapatero, se arranca con cosas como 'esto no es nada serio comparado con Alemania'... pero hoy fue espectacular, pues al llegar se acercó a mi grupo cafetero y empezó con esa martingala suya constante de que en Alemania todo es mejor, que allí nadie escupe en la calle, que allí no se detiene a ayuntamientos completos por robar, como aquí sucede; que allí te multan solo por doblar los billetes y que todo el mundo saluda y se despide al entrar y salir de cualquier sitio público... y de pronto se arrancó con una carcajada ...

Me miro...

Me miro por el caleidoscopio de mis hijos y enfoco lo que soy, de dónde vengo, cómo gesticulo, de qué carezco y en qué me puedo explayar... mi hija es exactamente igual que yo, el mismo carácter, la misma sonrisa, el mismo trazo irónico, la misma falta de concentración y el mismito dejarlo todo a medias... y la misma mala leche. Mi Felipe es mis gestos exactísimos y ese yo tan perverso cuando no estoy para nadie [y muchas cosas más que no me apetece contar en estas páginas]... y mi Guille exactamente el niño que fui, la ilusión constante por todo y por todos, la fabulación llevada a sus máximos extremos, la desgana a veces y la obediencia inmediata a quien se debe obedecer, el mundo imaginado y los dibujos, los constantes dibujos en cualquier papelino. En los tres hay también un trazo lógico que convive con un punto tragicómico de locura espasmódica que sé que me pertenece... y me siento culpable y orgulloso, acojonadito completo por el futuro que les viene a molestar esos trazos genét...

Que vuelva la astenia...

Que vuelva la astenia, coño, que vuelva... que estoy amordazado por el trabajo continuo y tedioso, que no puedo ni hablarme a mí de mí mismo en estos días... que vuelva la astenia con estas lluvias nuevas que van limpiando todo con lamidos de agua, que vuelva con los vientos racheados y las hojas rindiéndose al otoño, que vuelva igual que se fueron los pájaros a tierras africanas hace unos cuanto días, que prefiero estar quejándome de no saber escribir antes que de no poder intentarlo... y lo sé, claro que lo sé, que soy un culo de mal asiento y tan pronto me amohíno porque no tengo curro, como me cabreo porque el curro me abrasa. Estoy saliendo de unas semanas locas de maquetaciones y diseños urgentes... y también de algunos malos rollos que tienen algo que ver con los celos profesionales [es de lo peor que conozco el que un tipo al que no conoces, y con el que jamás te has cruzado, se empeñe en fastidiarte porque decide de pronto que le pisas su terreno... sin pisárselo, claro]... y ...