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"Je creuserai la terre..."



... Je creuserai la terre / jusqu'après ma mort / pour couvrir ton corps / d'or et de lumière...” sonaba en mi iTunes con la voz chucrut de Jacques Brel mientras me sentía golondrina en los cables y cantaba en mi francés goliardo... “ye cresre la terg yiscaprge ma mort pur cubrigr ton corp dorg e de limier...” y me retorcía para intentar sacarle partido al programita de edición de vídeo (tengo un viejo iMovie) a partir de unas tomas que había hecho con mi teléfono móvil... enseguida comencé a entender el proceso, pero también a entender todas mis carencias cinematofílicas... me tiembla el pulso de cojones, no tengo una mano larga e independiente capaz de hacer las tomas que imagino y requieren que la camarita esté distanciada de mí, soy un prisuliento acelerado y mi cabeza va muchísimo más rápida que el aprendizaje pericial de la técnica –como siempre–, lo que me lleva a encadenar pequeños fracasos que entre me cabrean y me hacen feliz...
¿Por qué seré así?... me lo pregunto muchas veces... siempre necesito resultados urgentes de todo y no sé demorarme en aprender procesos con fidelidad... aprendo siempre a base de acierto/error y me dejo llevar mucho por los resultados aleatorios y azarosos, en los que suelo encontrar nuevos materiales de trabajo... en el fondo pienso que todo en mí es un fraude... no, que es una expresión muy fuerte, aunque sea verdadera... todo en mí es un fracaso de mí... sí, esta forma de expresarlo es mucho más precisa... pero en el proceso de fracaso disfruto, disfruto mucho.
Hubo un tiempo en el que solo me interesaba la originalidad, buscar presentaciones poéticas en cualquier soporte que no se pareciesen a nada de lo que conocía... y cuando conseguía algo que me parecía aceptable y novedoso, lo sacaba a la luz –a mi luz– y me sentía bien, muy bien... pero con el tiempo acababa encontrándome con algo muy parecido que alguien había hecho antes y mejor... y me cabreaba como un mandril... hasta que tomé la decisión de ‘hacer’ por inercia de cualquier cosa que me llegase desde el asombro y crecer desde el conocimiento de esa cosa tomada como mía... fue entonces cuando la producción comenzó a hacerse grande y muy diversa... un gesto de Dix, un cuerpo de mujer de Grosz, un dibujo mágico de Farruco... todo sumaba y comenzaba a compendiarse en un universo mío/nomío que me llenaba de ganas y satisfacción –me llena–... y decidí que era el camino a seguir, un camino con todo lo que me impactaba o me sensibilizaba y también un camino en el que todo fuese susceptible de uso, descontextualización, deconstrucción, collage y decollage... daban igual los materiales... texto, dibujo, fotografía o pintura; daban igual las formas, las capturas o las ideas propias y ajenas... todo servía –sirve– para la gran aventura de sentirse colmado con la inutilidad del placer creativo.
Y ahí sigue Brel con sus “grg” acompañándome en esta tarde flou y pizpireta... y que me visitó Urah y me regaló pinceles... ¡qué chuli!

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