Alguien me hablaba ayer de ‘merecer la suerte’ y yo le comentaba que es mucho mejor ‘trabajarse la vida’, porque tanto el ‘merecimiento’ como la ‘suerte’ contienen trazos que no me agradan demasiado. No soy ejemplo de nada... intento devolver los golpes que me dan, me ensaño cuando puedo si las circunstancias ponen a mi enemigo bajo mi rodilla y seguro que tengo precio, aunque aún no sé cuál es porque no recibo ofertas... pero tengo a mi favor el haber llegado al pequeño/gran conocimiento de que he de trabajarme la vida cada minuto de cada hora de cada día, y lo procuro con verdadero empeño, desde hace varios años, en base a un decálogo de aserciones a las que jamás quisiera faltar y que enumero: Soy un hombre entre los hombres y nadie es más que yo ni menos que yo. Hacer me construye en ser. Hago para mí mismo y hago para los demás. Cada mañana supone una nueva oportunidad para buscar justicia. El hombre justo es el hombre necesario. ‘Intentar’ resume l...
Bitácora de Luis Felipe Comendador