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Busco otra vez el truco...


Busco otra vez el truco o el escondite, saber justo el espacio donde abrigarme mucho y no sentir otra cosa que no sea mi latido. Cuando entro en esta búsqueda, noto cómo por dentro se me retuerce algo, pero debo insistir en ser el ciego ante lo que sucede, no ver por unos días o unos meses para poder seguir, ‘desdesatarme’ de lo que me va ahogando para que desaparezca un tiempo... pero no desaparezca.
Cuando esto sucede, cuando intento salir de la vorágine, siento que todo lo que he hecho no sirve para nada, que escribir es un jodido acto de narcisismo y que dibujar es ciertamente patético con estos mimbres míos... pero lo necesito, necesito estar solo y hablarme con palabras escritas, estar solo y descubrirme en trazos ridículos e inconstantes... ¿y el mundo?... pues que siga un tiempito sin mí, que se estrelle o se arregle sin que me importe mucho, que se agote o se extrañe en su ‘esto, esto y esto’ que abrasa como un hierro candente.
Sé que todo está mal, que hay que sumar una mano a otra mano para ir haciendo nudos nuevos... pero ahora me apetece la sombra de una palmera micoche, un mar en calma y arena fina y suave sobre la que tenderme... me apetece una noche de luna y un desnudo blandito a la luz de las velas con un fondo de pájaros o una lluvia constante sonando en los cristales... me apetece un café con churros y un poema de Brodsky leído como sin nada que hacer y un murmullo de críos jugando en la escalera... o quizás un nuevo mundo Borges creado entre lo oscuro de un desván y unos libros jugando a biblioteca...
No está el mundo para mí en estos días, no aguanto las sonrisas familiares ni la tele, no soporto los vanos comentarios de los que solo están a lo suyo, a lo suyo, a lo suyo... como discos rayados... esos que tienen todo lo mejor, esos que tienen hijos brillantes y con éxito o nietos de anuncio de seguros... no estoy para los que cobran seguro y no saben disfrutar de su dinero ni sin compartirlo... no estoy para pollardas que dejan a sus niños en los coles de pago y se toman croissants con chocolate mientras muestran su bolso nuevo de piel flor... no estoy más que para estar para mí... y casi ni eso.

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