Capilla ardiente de Mayte Lucero en Huaca Larga (Viru) |
Cuando el dolor se traduce en una jodida rabia, es que estamos vivos y hay esperanza, y yo estoy rabioso como un perro rabioso... no.... mejor como un hombre rabioso.
Ver la imagen tremenda del cajoncito blanco que contiene los restos de Mayte Lucero, con su puertita abierta para un adiós cabrón de decorado, con esas cuatro botellas de ‘Cerveza Trujillo’ sosteniendo unas velas para darle espiritualidad y luz a lo que no tiene ninguna de las dos (porque ni existe la espiritualidad en quien no ha podido vivir, ni la luz es ya posible)... y esos paquetitos azules conteniendo no sé qué secretos para la nada, y las flores en el suelo de arena metiditas en botellas de plástico de ‘Inca Kola’... y la cruz blanca para ser cruz definitiva sobre un nombre, apoyada en un periódico sucio de antesdeayer como para que no mancille el suelo apisonado de la jodida pobreza... y el Cristo noble atrás, entre cortinones, todo de puro préstamo de a diez soles la hora (o veinte, que todo es negociable)... y arriba el cielo de verdad, el que se blanquea con la calima o juega con los cumulonimbos... porque no hay cielo raso posible en algunas muertes.
Y fue suerte, porque hubo soles para pagar la muerte y sus ritos, porque si no los hubiera habido, la linda Mayte Lucero habría sido cuerpo de uso cerril en una morgue abyecta... mierda de soles... o, mejor, mierda de hombres.
Y dos luminarias grandonas a los lados con bombillas globulosas de bajo consumo tirando de algún viejo generador comunal.
La muerte de los humildes también es un decorado, que nos gusta siempre vestir de dignidad hasta la miseria.
Y este dolor que no abate porque es rabia que impulsa a seguir hasta donde se pueda seguir... que quedan críos como Josmel o Belén, como José o Stanlin, como Jamir o Luz, como el quemadito Enrique o la divina Maryori... todos sufriendo cada uno de los minutos de sus dolidas vías, postrados, sin medicinas posibles, sin comida para su hambre, sin horas de recreo y sin demasiado futuro al frente... ellos son mi jodida rabia.
Ya veremos.
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Homenaje a Mayte Lucero en Béjar. |
¿Me dejas acompañarte en el sentimiento? Pero así, de lejos, que no quiero molestar, ni apaciguar tu rsbia. Esa rabia tuya salva muchas vidas...aunque te duela el alma.
ResponderEliminarUn beso.