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Gritos sordos contra el domador




Salí a primera hora para ver cómo estaban las cosas por mi pueblo y me fui poniendo triste a medida que caminaba... prácticamente todos los negocios abiertos y la gente trabajando con normalidad. Me entristece este país –y este pueblo garbanzo– por su falta de solidaridad, por su falta de raciocinio y, sobre todo, por pasar como de la mierda de los problemas de los demás. España es un país satélite de Alemania, Francia y EEUU con un alto porcentaje de la ciudadanía acomodada en la más miserable mediocridad, con unos ciudadanos que se dejan llevar por el sistema a pesar de las graves pérdidas de derechos sociales... y tenemos lo que nos merecemos y tendremos lo que nos merecemos.
Ponerse hoy en huelga significa rebelarse contra la nueva dinámica retrógrada... luchar por tus hijos y por el resto de jóvenes, porque, veréis... nuestros padres vivieron mejor que sus padres y sus padres vivieron mejor que sus abuelos... y, nosotros, ¿qué le vamos a dejar a nuestros hijos?... una vida peor que la nuestra, con menos beneficios sociales, con menos sueldo por su trabajo, con menos paro si tienen la jodida suerte de no trabajar, con menos dinero para cubrir sus necesidades básicas. Las políticas neoliberales se hacen siempre a favor de quienes tienes más y en contra de quienes tienen menos... y uno se queda perplejo ante este país de ‘obreros de derechas’. Estoy triste, sin más... pero no me siento vencido.

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