Ir al contenido principal

Somos por comparación...


Somos por comparación y uno ya tiene una edad como para tener que aguantar lecciones morales, recriminaciones maestriles o sugerencias de silencios. Precisamente hace un par de días que le explicaba a unas amigas que antes de morir uno debe decir todo lo que quiere decir, y en eso ando desde hace una buena montonera de años, en decir todo lo que quiero decir... el mundo va mal, fundamentalmente, porque no expresamos de forma privada y pública lo que sentimos como nuestra verdad (que puede estar equivocada, por supuesto)... y como somos por comparación, pues siempre es bueno establecer esos baremos de comparación para poner a cada uno en su lugar.
Este país (y en él se incluye mi pueblo, como no podría ser de otra manera) muere en una decadencia forjada a base de mentiras, engaños y silencios, una decadencia en la que siempre triunfa la mediocridad gracias a contravalores como el corporativismo, el nepotismo, las recomendaciones, las influencias, la usurpación, el mal uso del cargo y la posición social, económica y/o política... todos callamos para conseguir y solo hablamos para adular con ese tonto egoísmo de que mañana esa adulación nos sea devuelta de alguna forma... y todo esto mina el sistema hasta destruirlo, que es en lo que estamos.
Ya estoy harto de que haya que contemporizar en todo, entre otras cosas porque contemporizando siempre ganan los mismos, siempre se colocan mejor los hijos y los parientes de los políticos, siempre logran pequeños o grandes éxitos quienes tienen ‘amigos de interés’ sobre quienes acumulan valores verdaderos... y todo esto sucede en cualquier nivel, alto o bajo, y en cualquier disciplina, sea importante o banal.
Nunca me pareció mal que a nivel individual uno experimente e intente desarrollar sus pasiones, sus afinidades, sus gustos, pero lo que no me parece de recibo es que un mediocre utilice las astucias del contravalor para romper la lógica de las comparaciones y sobresalir por encima de quienes acumulan más conocimientos y mejores y más brillantes presentaciones... esa forma de funcionar lleva al reinado de la mediocridad, al patetismo, a la vergüenza ajena y a la pérdida del sentido práctico del verdadero progreso (de eso habló mucho y muy bien, aunque con el acojono consiguiente por decirlo en su tiempo, Charles Darwin en su libro ‘El origen de las especies’).
Nadie, en esencia, es mejor o peor que los demás, pero el capítulo del meritaje (esa cosa producida por el trabajo personal, por la lucha diaria en formarse y darse) sí debe ser tenido en cuenta con rigor para que las sociedades avancen positivamente desde lo individual hacia lo colectivo. Todos contamos con potencias diversas y deben ser reconocidas a quienes las desarrollan con empeño... y deben ser recriminadas a quienes no son capaces ni siquiera de esbozarlas en su decurso vital... y, sobre todo, hay que desenmascarar a quienes pretenden saltarse la justa verdad del ‘ser por comparación’ por caminos torcidos.
Yo no insulto cuando elevo el tono de mis palabras hacia sectores que ‘utilizan’ medios injustos para saltarse la fila, son ellos quienes me insultan a mí e insultan a los demás con sus acciones... y menos insulto cuando simplemente sugiero con la intención de que se dé por aludido quien se presienta o quien se sienta acreedor de mis palabras (si lo hace, será por algo).
Y moviéndome ahora al ámbito local, y centrándome en el oscuro y absurdo tema de la creación local... baste con mirarse la historia de Mateo Hernández, que está escrita, para saber que injustamente falló el asunto del ‘ser por comparación’... o, para no irnos más lejos, valórese la consideración local que se ha tenido con Alberto Hernández (certificado como uno de los más brillantes ceramistas murales europeos sin paliativos) ‘por comparación’ con otros personajes locales más hábiles en el uso de su influencia.
Contra ese triunfo del papanatismo local y nacional es contra el que dirijo mis palabras... y quiero dejar claro que el término ‘papanatas’ no lo lanzo como un insulto (que el insulto siempre conlleva exageración agresiva), lo lanzo como la exacta realidad, una jodida realidad que nos trae a mal traer y que nos destruye.
Pues eso.

Comentarios

  1. Querido Luis Felipe, suscribo al cien por cien las apreciaciones de tu entrada y añado un matiz -espero que oportuno- sobre la valoración del trayecto personal o creador. hay una gran cantidad de factores que añaden o quitan prestigio de modo aleatorio (poder económico, poder mediático, contexto personal en el que se mueve el autor...), así que el mejor modo de calcular la propia valía es la estatura de cada creador ante sí mismo. Es una referencia muy valiosa.
    Un abrazo fuerte desde Rivas y otro para Alberto, cuyas obras están en mi casa y hablan conmigo cada día.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …