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Brindo por el futuro, amigo Carlos. (imagen de F. T.) |
Uno menos y esta sensación de llaga adentro, indescriptible, cabrona... Lo peor de la crisis no es ver cómo vas perdiendo cada día todo por lo que has trabajado, no es encontrarte en este abrumador ‘morose center’ que es España, no es haber perdido el crédito bancario y empresarial, no es llevar sin cobrar un solo sueldo en dos años, no es haber tenido que hipotecarlo todo para seguir con la nariz fuera del agua, no es soportar cada día que los hijos de puta mayores y menores sigan robando a manos llenas mientras se ríen de los tipos comunes, no es que hayamos perdido todo el poder adquisitivo y que al que no han echado aún de su casa lo vayan a echar en el momento menos pensado... no es nada de eso... Lo pero de esta jodida crisis es tener que firmar el despido de un amigo bueno, de una persona que ha compartido contigo cada uno de los días de los últimos años, y ha luchado contigo codo con codo por sacar adelante lo que es pura imposibilidad... lo peor es darle un abrazo fuerte y sentir que hay algo muy vulnerable en ese acercamiento de despedida, lo peor es el puñetero nudo en la garganta que no se quita –se acrecienta– pasadas las horas, el temblor cuando te entrega las llaves de la empresa, esas llaves que han pasado años enteros en su bolsillo y eran como las llaves de nuestra casa común... lo peor es que no quieres que se vaya, pero es inevitable... y decirle...‘aquí siempre tendrás tu casa... ven sin dudarlo para lo que precises’... y verle salir por la puerta falsa y caminar lento, con esa impresionante sensación de que somos vencidos... los hermosos vencidos...
Desde estas líneas va mi agradecimiento eterno al colega, al amigo, al tipo siempre entrañable, al buen trabajador... este itinerario juntos me ha enseñado muchas cosas y tu forma de ser y estar ha sido decididamente positiva para mí en todo el tiempo que hemos compartido juntos... pero esto no acaba aquí, Carlitos, estoy seguro... habrá un tiempo común y positivo que poder compartir, y lo habrá pronto.
Gracias sinceras por todo el tiempo que has dedicado a la empresa y a la amistad... y también gracias por haberlo hecho todo siempre mucho más fácil... te acabas de ir y ya te estoy echando mucho de menos, amigo.
Suerte.
Espero que haya suerte y el adios se convierta en hasta luego.
ResponderEliminarBuenas noches, Luis Felipe Comendador:
ResponderEliminarTus ojos y tu cara escriben el poema.
Espero que todo se arregle para Carlos y para ti. Concentrada en la petición de ese deseo, me uno a tu brindis con un vaso de Frú-frú y sifón.
Abrazos