Ir al contenido principal

LAS HERIDAS DE GUERRA DE UN IMBÉCIL INTEGRAL



Hace cosa de nueve años avalé el acceso a un hospital español de un inmigrante sin papeles que venía de Gambia en condiciones terribles, tanto, que se pasó seis meses hospitalizado hasta que pudo ver la luz del día con una sonrisa. La Seguridad Social española emitió una factura a mi nombre de algo más de 14.000 € (en pesetas de la época) que me dejó como moroso institucional, y dolió entonces.
Entre medias de aquel ayer y este hoy, y todo por intentar echar alguna que otra mano donde se pudiese, me caí varias veces con resultados leves, me corté manos y brazos, se me jodió un dedo del pie por aplastamiento y me quedó una lumbalgia crónica que a veces se complica con el ciático, pero es la vida y ya está.
Hace unos días resbalé montando un mercadillo y tengo una nalga negra (que es pa verla) y la muñeca abierta, además de un dolor trasero bien cabrón en una costilla, y mientras me dolía de mi imbecilidad, me llegó una carta con acuse de recibo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social en la que se me reclaman 1.226.406,07 € –estáis leyendo bien– por haber apoyado hace años en calidad de patrono de honor (fue una gracia que me hicieron por ser poeta y solidario) a una organización que propiciaba formación a muchachos sin trabajo y acceso a nuevos empleos. Yo ya me había olvidado de mi apoyo (que fue poco menos que testimonial y de echar una mano cuando se pudiese), pero este ministerio me indica que como aquello fracasó y murió mal, las personas que dimos nuestro apoyo al asunto somos responsables de ese pago. Y yo con cara de imbécil integral, sin saber qué hacer ni qué decir, me voy a echar una mano a un matrimonio mayor que se va de Béjar y la señora, con un impedimento físico importante, me pide que le quite unos tacos de la pared. Yo lo hago como puedo, sin herramientas (solo llevaba mi cutter de bolsillo imprentero), y me dejo el dedo índice de mi mano derecha como veis, que escuece como su puta madre.

Lumbalgia, escozor de dedo y la suma de 14.000 € + 1.226.406,07 € de deuda con la jodida SS.

Y todo por intentar echar una mano, una manita de mierda. Ya me vale.

Comentarios

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Ocho días sin Mario

No sé cómo explicar que el decurso vital me sujeta al espacio que habito, que los proyectos urgentes me requieren al pie del cañón y que el trabajo de mierda que tramito a diario me impide hacer exactamente lo que debiera hacer. Cada día recibo fotos y vídeos de Mario: durmiendo, recién bañado, antes y después de la toma, tumbado como un rey con su pañal como único vestido..., y presiento a mi niño abrigado por sus padres, cuidado hasta el más mínimo detalle; pero me siento mal por no estar allí cada cinco minutos para contemplar su sueño, para asombrarme con cada uno de sus gestos o para colocar uno de mis dedos en su manita y sonreír mientras lo aprisiona levemente.
En todo caso, pienso en que sus padres ahora necesitan espacio, que nadie los moleste, y eso me calma un poquito..., y también me calma el tener muy claro que todo lo que hago también lo hago por Mario, para que algún día sepa que ser humanista es el camino correcto, que trabajar para un futuro con dignidad es un buen pl…

16 días sin Mario

Otra semana más y me deshago mirando tus mohínes por el móvil (hasta whatsapp ya me parece humano), tus sonrisas dormido tomadas con amor por esa atrapasueños que es tu madre, tus bostecitos leves, cada después del baño o la comida, algún abrir de ojos que me hace escudriñar en tu futuro e imaginar que miran a los míos para decirme fijos que son tuyos. A ratos llega gente con regalos que son fruto precioso de amistad y de afecto. Te quieren, Mario, y aún no te conocen (hoy te llegó un chupete, que me encanta, en el que se te nombra 'humanista pequeñito'). Y yo me pongo triste porque no tengo tiempo para estar a tu lado, y luego me contento imaginando todo lo que podrás ser y hacer, tus manos primorosas aprendiendo a entregar y a recibir, tus ojos ávidos dispuestos a mirar con criterio al mundo y a sus cosas, tu posibilidad aún sin estrenar... Sueño que haremos algo juntos y te sentirás grande a mi ladito, que sentirás con ímpetu las ganas de vivir y pondrás en mi frente una di…