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Entradas

Jaime Gil de Biedma

(imagen del colega Victorino G.... gracias, hermano). Calidez y buen rollito es lo que he encontrado en mis dos actividades salmantinas, la presentación del libro de Mamen Somar y la conferencia entre comillas para el equipo de investigación de la Universidad de Salamanca que coordinan Germán Labrador y Fabio R. de la Flor... Buen rollo de verdad y un ratito delicioso con Abraham Gragera –mi niño maestro–, con el impecable Raúl Vacas, con el espíritu más perdulario y hermoso de Fernando R. de la Flor, con Victorino –la imagen viva del entusiasmo y la rabia–, con Jesús Portal y sus gloriosos espacios vacíos, con Amelia Gamoneda y consorte –unos cielos–, con Germán y Fabio –potentes siempre en la expersión y delicadísimos en las formas–... y tantos otros colegas que me hacen importante por su mirada y su afecto... Os quiero a todos, coño... os quiero.

Ángel Crespo

Hoy hace la hostia de años que la vida le dio finiquito al General, y, por fin, me olvidé de salir de casa con mi pajarita roja en el cuello –como he venido haciendo cada año desde que finó el asesino–. Sí que he tenido un recuerdo para mi abuelo Felipe, para sus tres rosas de sangre en el pecho, para la terrible soledad que dejó en casa, para mi abuela Antonia y para mi madre. Todo pasa, hasta las pajaritas de alegre luto. Y me da la sensación de que me voy reconciliando un poquito con el pasado en la medida en que entro en conflicto con el presente. Olvidé mi pajarita, abuelo, pero nunca se irá de mi cabeza tu recuerdo inventado hecho de un par de antiguas fotografías, tu chaleco de asesinado –que guarda mi madre como un tesoro en su armario– y todas las historias sobre ti que me contaron abuela y mamá. Soy para intentar serte, abuelo.

Javier Lostalé

Todo el día encerrado con la escritura, con la tinta china, con los pinceles y con la música... ¡Hay esperanza! Empecé a escribir a primera hora de la mañana y el chorro duró justo hasta la hora de comer... y era tan fácil... que he rematado cuatro poemas que andaban en el dique seco pidiendo árnica. Por la tarde, después de un cafetín con charleta, me agarré a la tinta china y he andado engolfado en un dibujo unas cuantas horas, ilusionado como hacía meses con una imagen deliciosa, hasta que llegó Richar de Zamora con mi nueva guitarra y, hala, a darle a las cuerdas y a buscar los sonidos que ya tenía medio olvidados... hasta me marqué un «Fuego en el agua» molón y castizo, eso después de recuperar el ritmo de «Sublime ilusión» y de apuntar un poquito las canciones que andaba currándome en el verano de un par de poemas que escribí para ser cantados. El aparato es extraordinario, ayuda y tapa defectos. Acabo de dejarla hace unos minutos apoyada en la pared después de intentar –gozando ...

Raúl Vacas

El otoño está siendo insultantemente bello este año en Béjar. Los tonos de la xantófila se mezclan con el verde oscuro y con los ocres de los árboles sin hojas y el conjunto me produce sensaciones que sólo sé sentir en este tiempo y bajo esta gama cromática... y si le sumamos la humedad, ya es todo pura lujuria. Tal circunstancia me pide escritura, pero soy una mierda y no me llega ni una palabra. Sólo sobrevivo en mis ejercicios de mantenimiento: sonetos malos para entrenar el ritmo, este diario que ya se ha hecho necesidad y algunos aforismos que llegan más del apretones al ingenio que de vómito creativo. La verdad es que ya me anda preocupando este silencio largo, este enorme paréntesis sin poder explicarme en pura incontinencia. Otras veces he sufrido este mal, pero con tanta extensión ni con tanta ansiedad. (17:15 horas) Comida familiar hecha de risas para celebrar el cumpleaños de mi padre, con los niños radiantes como nunca, con mi hermana feliz en escapadita urgente desde Sevil...

David González

A veces tengo suerte. Hace la friolera de un par de años que no pillaba un periódico de Salamanca con ganas de leerlo y hoy lo he hecho. Era «El Adelanto» de hace un par de días, y me he encontrado en él un magnífico artículo de Antonio Gutiérrez Turrión hablando de Ángel Calvo Meirama. Clavado y lúcido, perfecto, Antonio. Mi más cordial enhorabuena por ello y unas gracias personales y grandotas por recuperar a Ángel, quizás el mejor alcalde y el más formado que nunca ha tenido la ciudad de Béjar. Entre mis títulos mejores guardo con especial cariño el haber trabajado junto a él en una legislatura en la que ocupé las concejalías de Deportes y de Urbanismo y Obras. Aprendí mucho de Ángel, de sus hermosas luces y de sus pequeñas y nítidas sombras. Pocos han sabido medir al día de hoy los grandes proyectos que aquel equipo que él dirigía sacó adelante y lo que suponen y supondrán para el futuro de nuestra hermosa ciudad. Pocos, también, pueden comprender el alto valor de un tipo important...

Enrique Baltanás

Quizás el toque de la vida esté en la búsqueda de la dificultad por la dificultad. Así somos y así actuamos. Pasamos de largo de los caminos rectos y nos enredamos en trochas que nos hacen caminar en círculos. Sí, nos empeñamos en la dificultad. Cuando algo se acaba y somos consciente de ello, no nos damos por vencidos, no comenzamos a sembrar otras huellas en terrenos vírgenes, no; rememoramos, buscamos la solución del bucle y revolvemos en un pasado que sólo tendrá la capacidad de hacernos daño. Si todo es muy simple: algo termina y se acabó... y a continuar muriendo hacia adelante. ¿Por qué sucede esto?, ¿qué mecanismo nos lleva a ser tan redundantes?... La búsqueda absurda de la dificultad y el empecinamiento moral son los dos casos humanos que más me disgustan y por los que me pregunto con más frecuencia. Y en el fondo, lo más desquiciante en el itinerario vital es conseguir con éxito todas las metas marcadas, ya que quien lo consigue siente el fracaso desde el componente positivo...

Josep María Rodríguez

Es tan fácil conformarse... y resulta tan difícil querer crecer... ¿Qué nos conviene? La soledad de la ciudad es dramática... Reniega y vente al mundo, busca piel si la precisas, caricias si no las presientes, besos si tu boca se ha vaciado, amor si entrenas odio, gozo si hay humedad buscando los muslos, lágrimas si tus pañuelos permanecen bien planchados en los cajones... Busca en tu soledad el camino de perfección que son las manos... y mírate en los espejos el desnudo que has hecho de tu vida –míratelo con detalle, tocándote con curiosidad, como un descubrimiento–... Lee a Gogol, a Gorski, a Valéry, a Samain, a Turguenev, a Th Gauthier... busca en librerías de viejo antiguos textos de Kawaji, Gyofu Soma o Rofuu Miki... escóndete en un cine de barrio a ver reposiciones de Maciste o de aquellos ojos Loren mirados por un Fabrizio en camiseta de tirantes... píllate en dvd «2046» de Wong Kar-Wai y encuéntrate en los ojos de Maggie Cheung o en el ardor de Tony Leung... escucha como si fue...