Ir al contenido principal

Seisensui


Acabo de conocer por una llamada triste de Nieves Salvador que el activista cultural y poeta concreto José Carlos Beltrán ha fallecido en Benicarló. Un sentimiento de tristeza me ha invadido por saber que esa enconada fuerza, toda hecha de ilusión y de afectos, se ha agotado. Para Nieves va mi abrazo de solidaridad y el deseo de que aquella fuerza le sirva para superar el vacío y crecer en él.
Somos un no sin prisa, amiga Nieves, pero la nave sigue su errática singladura.
(15:48 horas) Vivir de lo que fuiste es muy distinto que vivir por lo que fuiste. En todo caso, me gusta más pensar en vivir por lo que pueda ser, dejar el camino abierto a la sorpresa, al triunfo absurdo o al fracaso. Todo lo que queda por llegar será un don que ha de gastarse con la alegría de lo inexorable y con la estupidez del orgullo por lo conseguido. Malo o bueno, el camino ha de andarse para gastarlo, no para mirar atrás.

(21:25 horas) La tarde, de morirse de buena, con paquete bomba de T. S. Norio (Braulio García Noriega) conteniendo canana literaria y medio musical y regalote de «Memorias de un revolucionario: Piotr Alexéivich Kropotkin» en una edición divina de la muerte de KRK tras y letras. Braulio, tío, me has hecho feliz. A más, a eso de las siete me llama un directivo de Loewe para pedirme disculpas por la avería que ha sufrido mi tele y para indicarme que me la cambian por una nueva último modelo... Todavía quedan empresas con algo de dignidad comercial. ¡Olé tus cojones, Loewe!... y gracias.
(22:35 horas) Ver a mi hijo Guillermo entusiasmarse con cada pequeño suceso que le toca, asombrarse de todo y reír con una felicidad que no he conocido en nadie, hace que me sienta relajado y como agotado, una sensación tan parecida al placer físico del amor que es en sí misma amor físico hacia mi hijo. Hoy me contaba que irá a Madrid el próximo viernes de excursión con el colegio... me decía: «...papá, y tengo que llevar mucha agua, que a Madrid se llega en veintidos horas o por ahí, y tres meriendas que no sean de chocolate, papa, porque en Madrid se deshace todo el chocolate, y hay que llevar chándal, papa, que en Madrid es como si fuera gimnasia... y me ha dicho Julia que no lleve mucho dinero, así que no sé si te podré traer algo...». Guillermo es aún la inocencia, la virginidad, el alma limpia... Mis otros hijos son ya otra cosa, están más influenciados por el exterior, más contaminados por el jodido mundo al que los hemos echado... son unos magníficos chicos, con las virtudes y los defectos comunes de su edad... pero se están marchando muy despacito... y eso me entristece y me aporta soledad, una soledad distinta a la que yo siempre he buscado. Por eso los quiero tan intensamente como a algo que sabes que vas a perder... los quiero y debo ir acostumbrándome muy despacito a vivir sin ellos y para ellos.
Lo que vendrá contiene el miedo.

•• RECOMENDACIÓN ••

Abraham Gragera
PRE-TEXTOS
Isbn: 8481917060
Valencia, 2005

Una primera obra poética madura, innovadora y sorprendente.
Desde mi punto de vista, Abraham es el mejor poeta de su generación y el que más proyección de futuro presenta.
Una realidad hecha de sensibilidad, plasticidad y pensamiento.

Comentarios

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

Jugando con Instagram.

Toma un libro viejo y hazle fotos con Instagram... mira lo que sucede.


















Yayo

Mario siempre me llama ‘yayo’ y, cuando lo hace, lo dice como mínimo tres veces seguidas (‘yayo, yayo, yayo’) y yo me deshago y hasta me estremezco. Ser consciente de que, en una mente que se está haciendo, floreces como imagen y hecho, como definición y capacidad, como sujeto activo e identificable, como signo y familia… Ser consciente de que te has conformado como pieza indiscutible en esa cabecita tierna y que, además, te reconoce y te nombra ya no solo por tu presencia, sino por tus cosas (esas cosas cercanas a ti que le han llegado por los sentidos) y es capaz de recordarte en la distancia solo por un color o por un objeto… Es la ostia sin hache. Y en respuesta a esa mente haciéndose, la mía (mi mente) se llena de emociones indescriptibles, de sensaciones de satisfacción, de temor, de amor intensísimo, de gozo completo. Mario ha llegado para quedarse y ocuparlo todo con ansiedad, para enseñarme a diferenciar lo que tiene importancia de la que no la tiene, para descubrime capacidades…

Montse, Nacho y su pandilla de utópatas...

Yo no puedo con Montse y Nacho, porque me sobrepasan y me superan, porque me tienen ganado y perdido desde que los conozco, porque no he aprendido a decirles que no, ni sé cómo aprenderlo. Cuando algo se tuerce, los tengo aquí, justito a mi lado, empecinados e inconvencibles, armando guerras preciosas y metiéndose/me en líos locos. Yo sé lo que valen y sé cómo quieren, sé lo que intentan y me supera todo lo que consiguen –me supera y también me preocupa–. Yo solo sé que los quiero muchísimo, como a todos y a cada uno de los que siguen sus pequeñas utopías, y que me dejan siempre jodidamente en deuda –como todos y cada uno de los que los siguen y participan en esas pequeñas utopías–. Y yo solo quiero que sepan –que sepáis todos– que tengo una vida hermosa y colmada, que no me falta nada y me sobra casi todo, que soy un tipo feliz cada día, y que lo soy porque sé determinar qué es lo importante y lo que no tiene importancia, que soy un espécimen del primer mundo y gozo sus ventajas –ya …