Ir al contenido principal

Wakaba-shuu


Confieso que no me gusta demasiado el fútbol, pero siento pasión por el Barça desde que era chiquitillo. Y vengo de ver la primera parte de la final de la copa de campeones y he decidido pasar, pues me pone muy nervioso que todo esté sujeto al fallo humano... al del árbitro. Sé que no es importante, que al lado de la dimensión que tiene el capitalismo fascista de Bush y sus sicarios, de las últimas declaraciones del «juijueputa» Aznar en el Reino Unido –afirmaba que «Europa debe ser católica y blanca»–, del hambre en el mundo y de todos los desmanes graves y mínimos de cada uno de los políticos de la Tierra.... el fútbol es una mierda miserable... pero yo aún sigo poniéndome nervioso con mi Barça. En fin... buscaré relax en el «Key to the highway» de la brutal Dinah Washington y empezaré la lectura sosegada del «Memorias de un revolucionario: Piotr Alexéivich Kropotkin» que me regaló Norio.

(21:48 horas) Estoy ahora justo donde otros se detendrán más tarde, en un lugar que no sé concretar, pero del que expulso al aire con mi volumen, y me gustaría que se quedase aquí un rescoldo de mi sombra para sumarse en otro tiempo a la sombra del que aquí se detenga para que sepa sin saberlo que estuve aquí y pensé en la inexistencia, en el ardor, en la muerte y en la vida... y que lo hice sin poder trascender, pero con enconada voluntad de saber e intentar conocerme/reconocerme.
[Me resulta imposible leer a Kropotkin en este estado de ansiedad que me ha producido el fútbol y me limito a escribir lo que aflora y a seguir escuchando a Dinah para buscar la tranquilidad que deseo.]
Y a veces dudo entre si lo que busco es claridad, hallazgos... o una oscuridad total para cerrar los ojos y decidir olvidar. Esto me sucede porque en la medida en que me llega algún destello, crece en mí una sensación de debilidad que se hace grave si persevero en la luz. Entonces me doy cuenta de que me estoy convirtiendo en un tipo obsesivo y difícil para mí mismo.
Está claro que para huir necesito rodearme de cosas entrañables, de mi gente –que es exactamente mi familia– o de mi ansiada soledad tranquila.

En fin, que acabo de decidir que me voy a tirar la noche trabajando en algunos asuntos profesionales que tengo pendientes. Es otra forma de olvidar... hasta que me llegue el sueño.
(23:41 horas) Ganó el Barça y he salido un ratito a la calle con mis hijos a celebrarlo. Nos hemos tomado un refresco a la salud del campeón y hemos disfrutado de los culés bejaranos haciendo el ganso en Plaza de España. En fin, que me ha venido una alegría pequeñita y unas ganas enormes de gritar que viva mi Barça.


•• RECOMENDACIÓN ••

WEISS, PETER
Editorial HIRU
Isbn: 8489753261
Hondarribia, 1999

Obra maestra escondida de la narrativa europea del siglo XX.
Las esperanzas revolucionarias pueden volver a tu imaginario, colega

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …