Ir al contenido principal

Aatos Erkko


Sin adaptarme aún a los rigores del curso escolar, estoy contento porque mis chicos parece que han empezado con ganas –aunque esto no es como empieza...–. Sigo (seguimos) sufriendo la enfermedad de Mada y el encono de Ángel contra lo que sería la mejor solución para todos: contratar a una persona para atender de forma constante a Mada en casa. No entiende el colega que está descabalando nuestras familias, y esto afecta a la educación de los hijos y a las relaciones de pareja. ¿No le iluminará su Dios de una puñetera vez para que acepte cambiar el sacrificio constante de todos por un pequeño sacrificio económico –también de todos– que nos haga llevar el asunto con más dulzura y menos tensiones? En fin, que seguiremos comiéndonos este marrón por el camino difícil, el de ganarnos el puñetero cielo por el sacrificio inútil y diario. ¡Bah!
(16:56 horas) Odio el melodrama cuando se trata de la vida, esa actitud tan común (y tan católica) de ver el mundo sin la mirada práctica de la lógica. Todo se novela y se fabula, cada suceso tiene una banda sonora y un tempo absolutamente teatral; y en esa mirada pequeña, siempre también un punto egoísta disfrazado de conciencia limpia. Los que abundan en estas formas –que son muchos–, jamás han sentido el sufrimiento sicológico de una vida practicable, sus motivos son espurios sin saberlo –o sabiéndolo– y su fin es pasar sin que les roce el daño, volcándolo al instante en los hombros y en las cabezas de otros, mientras hacen aspavientos e incluso derraman lágrimas.
Ojo, y nunca puedes herirlos, porque son gente «buena», ordenada y cumplidora de leyes humanas y divinas... no tienen temor a la muerte de los demás y fían la suya a un Dios magnánimo al que han servido siempre con humillación... ven de maravilla que su caridad pacata se transforme por arte de magia en la sumisión de otros... nunca han sentido el placer porque es pecado... ni dejan que sus cercanos piensen en sentirlo y practicarlo.
Son tipos de otro mundo que siempre han vivido y vivirán bien, pero sin saber lo que es la vida. Su conveniencia es el camino fácil y su pasión es pensar que los demás debieran ser como ellos para el que el mundo fuera perfecto... perfecta y jodidamente melodramático.
Lo que hacen por los demás, lo hacen exactamente por sí mismos.
Vamos de puta madre.

(22:04 horas) Para qué pensar en acabar todos y cada uno de los asuntos en los que nos metemos. No es bueno acabar, porque en el acabamiento hay cierta historia de triunfo que no es conveniente para mantenerse lúcido. Lo mejor es amar lo que haces con intensidad para conseguir que jamás termine. Acabar hace a tu mente cómoda y consigue que pienses de ti tan en positivo, que termines siendo incapaz de retomar la vida en clave de búsqueda. Además, siempre te queda esa «buena conciencia» de la que decía Pavese que «no es otra cosa que la expresión del deseo que todos tenemos: ser nosotros; sentirnos cómodos siéndolo.». Y la comodidad es muerte en cierta forma.

Comentarios

  1. Llevo media tarde perdida leyendo tu nuevo blog. Nuevo para mi que te he descubeirto hoy.
    Perdida no, consumida que no es lo mismo.

    Que bien! algo interesante que masticar...!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…