Ir al contenido principal

Frans Eemil Sillanpää


Llevar la codicia a misa es muy común entre los adinerados, pues en su temor a perder también quieren tener a Dios en sus cuentas de resultados... ya sabes, uno de esos «paraelporsi» que siempre vienen bien en casos de enfermedad y premuerte.
Sí, los ricos también lloran, también enferman y también mueren... Eso sí, de otra forma, eh... porque lo saben hacer sojuzgando, oprimiendo, vejando y dejando herencia.
No sé a qué viene esta mañana tal inquina contra los ricos, cuando lo que yo quería era analizar y contraponer los conceptos «codicia» y «ambición»... Y, pensando un rato, me parecen sólo palabras, lo que me lleva de nuevo a pensar que la corrupción está en el idioma y que resulta harto difícil sobreponerse a ese imponderable.
Visto el perro y vista la rabia, lo que debo hacer es conocer el alcance de cada una de las palabras que pronuncio y jugar con ellas y en ellas para transfigurarme en maldito, en dios menor, en imbécil, en hombre respetable, en rufián... en rico incluso.
Manejar el idioma y utilizarlo con sabiduría es en sí mismo un poder mayor que el de poseer dinero, parcelas o acciones de bolsa en franca subida; porque con el buen manejo de tal herramienta serás capaz de seducir, someter, humillar, convencer, avergonzar, destruir, conquistar, ser objeto de amor, modificar la opinión... No está mal la materia y el balance de resultados que puedes conseguir con ella.
En fin, acumulemos palabras en vez de monedas y lancémoslas con intención buscando lo que nos plazca.
(16:40 horas) Un síntoma de que entró en la vejez es que cada día necesito menos al mundo que está fuera de mis límites físicos. Normalmente me basta con recrear un lugar, una situación en mi cabeza para quedarme satisfecho y seguir adelante con mi encierro. En esta situación la espera se hace agradable y el tiempo se dilata casi hasta el infinito. Apenas necesito exteriorizar mi estado y, sin embargo, cada día soy más capaz de imbuirme en vivencias enriquecedoras que no necesitan más que la evocación mental del otro. Es quizás todo este tiempo el más íntimo que recuerdo, y no hay ni un sólo resquicio de sentimiento de cárcel o de cueva, sino todo lo contrario, pues siento la libertad más cerca y más abierta.

(18:31 horas) En creación es fundamental ser mucho mejor que lo que creas, de tal forma que tu propuesta física sea el error de lo pensado. Un hombre al que su obra le supera en humanidad no es digno de esa obra, porque con ella miente.
Esta tarde me animaba Alberto Hernández, después del café, diciéndome que le habían llegado mis palabras sobre el arte de hace unos días. Yo sonreí agradeciéndoselo. Y es que cada día hay más tipos engolados jugando a ser artistas que se escudan en sus enjendros plásticos o literarios para ponerse en valor. La dignidad de tu obra empieza cuando consigues ser digno de ella, y nunca al contrario, jamás.
Eso de que no importa quién lo hizo, pero sí lo que hizo, es un error terrible que trae consecuencias nefastas para el juego del arte.
Yo creo que Alberto está en un momento dulce y debe empeñarse en parecer lo que ya es, un destacado creador, sobresaliente en sus propuestas y humildemente normal en su vida. Lo tiene todo –que es nada– para estar donde están otros que no lo han trabajado ni lo han sentido como él.
Que la vida no debe ser un cantar de gesta, que para eso están los hombres postreros... la vida debe ser una búsqueda sin límite y sin nómina fija, con sinceridad, con autocrítica, con valor verdadero.
(22:44 horas) Un poema hay que «cometerlo» como se comete un atentado suicida, con fe ciega y sin medir las consecuencias propias, pero valorando siempre las consecuencias ajenas. O algo así.

Comentarios

  1. Me disparas el catalizador de las verdades. Estoy en la misma frecuencia.
    Es una gran-grandísima verdad esa, si manejas las palabras manejas el mundo, al menos tú mundo. No sé si se nace con esa cualidad pero sí, es un poder, sin embargo utilizarlas significa utlizar también a las personas. Y eso no es ético. Y se paga. Quién a hierro mata, no?

    Me ha gustado tu entrada de hoy.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …