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Pentti Saarikoski

[Comienza la temporada de achaques con un ataque ciático en toda regla. Sólo puedo sostenerme doblado o totalmente estirado, y cambiar de posición requiere un enorme gasto de energía. Mi solución es permanecer sentado delante de mi computadora hasta que la urgencia me lleve al cambio de posición. Lo cierto es que este tipo de malestar lo llevo con bastante buen rollo, pues me deja libre la cabeza y me sostiene en una de las posiciones que más me agradan: la de sentado.]

Existen dos formas de plantearse la vida: buscando hasta el límite e intentando llegar a los seres y a las cosas aunque nos parezcan inaccesibles, o dejando que todo lo que suceda pase azarosamente por nosotros o no lo haga.
En ambos planteamientos –por búsqueda o por azar– podemos llegar a una vida colmada, pero en el primero pende sobre nuestras cabezas el fracaso, mientras que en el segundo planteamiento a lo peor que se puede llegar es a tener una vida anodina.
Decidir que se quieren correr riesgos es el punto de inflexión entre vivir con intensidad o vivir circunstancialmente.
¿Cuál de las dos opciones es la más práctica? Yo creo que la segunda... pero también es la más triste.
(22:01 horas) Acabo de leer una mail de Mar Gómez, una poeta a la que he olvidado sin querer y a la que pido disculpas. Me escribe desde Lisboa y me propone volver al activismo cultural en edición bilingüe, y me parece estupendo por ella y por el momento en que me encuentro. Le he contestado que me apetece y le he dado unas pistas para comenzar a currar... A ver si hay suerte y salimos con el empeño, Mar, y nos quitamos ambos la espinita que nos molesta [un besote].

Y después del mail, llamo a mi José Luis Morante para felicitarle por la presentación en Madrid de «Arquitecturas de la memoria», la antología de poemas de Joan Margarit editada por José Luis y puesta en papel por Cátedra. Le he notado feliz y relajado, y esa circunstancia me ha puesto a mí también muy feliz. Tenemos que hacer algo importante pronto y juntos. ¡¡¡José Luis!!!... ¡¡¡Pronto y juntos!!!

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Yayo

Mario siempre me llama ‘yayo’ y, cuando lo hace, lo dice como mínimo tres veces seguidas (‘yayo, yayo, yayo’) y yo me deshago y hasta me estremezco. Ser consciente de que, en una mente que se está haciendo, floreces como imagen y hecho, como definición y capacidad, como sujeto activo e identificable, como signo y familia… Ser consciente de que te has conformado como pieza indiscutible en esa cabecita tierna y que, además, te reconoce y te nombra ya no solo por tu presencia, sino por tus cosas (esas cosas cercanas a ti que le han llegado por los sentidos) y es capaz de recordarte en la distancia solo por un color o por un objeto… Es la ostia sin hache. Y en respuesta a esa mente haciéndose, la mía (mi mente) se llena de emociones indescriptibles, de sensaciones de satisfacción, de temor, de amor intensísimo, de gozo completo. Mario ha llegado para quedarse y ocuparlo todo con ansiedad, para enseñarme a diferenciar lo que tiene importancia de la que no la tiene, para descubrime capacidades…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…