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Una de electorandos.

Aquella derecha bejarana de señores/señoras [don/doña] con su ‘Casino’ [de los ‘Señores’ –era iterativo el término–] y sus fábricas, con su aquí sí y su aquí no, con su educación puesta como un traje de domingo y siempre… ya no existe. Ahora es una derecha de estanco y gasolinera, de ocioso matriarcado a lo mosto con guindita al marrasquino y de reserva generala. Y no está mal que a los unos se los hayan merendado los hunos, que este pueblo hispano nuestro siempre fue caníbal además de cainita [nunca un mejor ejemplo del cainismo democrático que el de este pueblo caldera], como tampoco está nada mal que los hijos de los obreros vayan pillando ínfulas y regustos poderosos, pasando del moco al pañuelo y del pañuelo al kleenex. El caso es que la nueva derecha ha revirado el término y ha pasado de magnífica a pollarda, que viene siendo algo más cercano al pueblo de andar por casa, porque entre los de la calle nos conocemos todos más y mejor, que no era bueno votar a un tipo al que sólo se le veía un par de veces al año y, cuando esto sucedía, era para hacerle un par de reverencias y llamarle de ‘don’. Ahora es mejor, vas al súper y coincides en la cola con el/la proconcejal/proconcejala de turno; te tomas un cafetín y allí los tienes, a tu justa vera con manzanilla y pastas; echas gasofa y te la sirve uno de esos prominicónsules; compras tabaco y lo mismo.
Así es mejor, coño, mucho mejor, porque haciendo cola se conoce más a la gente, y tomando cafés y echando gasofa y pillando Chester… Lo que ya no me cuadra es la milonga del asunto ideológico [no hablo de capacidad, que ese tema daría para tesis de varios doctorandos], y como no me cuadra, me encantaría detenerme con ellos en las colas Eroski para ver cómo andan de saber económico en entidades menores, para ver cómo sienten el urbanismo cercano y cuáles son sus normas, para saber si tienen idea de los problemas de gestión de una empresa tan grande como un ayuntamiento y cómo se solventan los jodidos problemas de personal y nóminas. Es más, me gustaría conocer su percepción de España sin los tintes políticos que norman los partidos para las elecciones, qué es lo que les molesta, qué es lo que les agrada, cómo se traza un pueblo con valor de futuro, cómo se arregla el tráfico, cuáles son los impuestos que animan o que joden, por qué se pierde empleo y cuál es su estrategia para que no suceda, su idea de cultura, su apuesta en enseñanza, sin van a ser ecuánimes con todos o sólo con los suyos, sin van a colocarse o a colocar a primos, si intentan escalar puestos en sus carreras...
No es mala baba, sino curiosidad e interés por saber hacia dónde, cómo, por qué y con qué mimbres se hará política pequeña. Y es que si no hay valor real en las personas que han de representarnos, lo más posible es que tampoco haya futuro. Y eso es lo que quiero sopesar, sus valores como individuos, sus conocimientos, sus percepciones, sus ganas, su proyecto político.
Me dirán que de los partidos de izquierda o del mismo UPS no hablo, pero es que a ellos los conozco de cerca, de mucho más cerca, y ya puedo trabajar con datos para elaborar una opinión más o menos formada de lo que me/se merecen.
No es mala baba, itero, es preocupación por no poder votar con una valoración personal completa y bien trabada.
Ya sé, pues siempre fue difícil hacer listas en Béjar, que siempre fue preciso tirar de gente extraña para hacer bulto y llenar candidatura, que se pillan paisanos con tirón e influencia en diversos sectores sin medir sus valores ni sopesar sus ‘deudas’, que se suman vacíos para llenar o incluso para fastidiar… pero esas imágenes no me interesan, quiero sus líneas de pensamiento, sus conocimientos, su experiencia…
No estaría nada mal que todos los ‘candidatos’ se prestaran a un encuentro con el público para responder a sus/nuestras preguntas. Todos acabaríamos con las ideas más claras.
(13:22 horas) Estoy convencido de que hay un momento para dejar de hacer en la vida todo lo que se supone salvífico y empezar a ser un tipo terrible e inaguantable… también debe haber un momento para dejar de leer y quemar tu biblioteca sin que quede posibilidad alguna de recurrir a esas palabras de otros que somos todos. Dejar de leer para empezar a ser uno mismo, dejar aflorar al miserable interior y recurrir al correlato de lo individual, escribir sin cordura, pero sabiendo lo que ya escribieron los demás… Y también debe existir un momento para dejar de escribir y tirarse al mundo sin medir consecuencias, pues sólo una es fruto de certeza, la muerte, y ésa no importa tanto, porque precisamente es la única importante [digo que no importa tanto en el decir]. De llegar a ese punto, circunstancia difícil para un fumador empedernido, me gustaría que no me gustara nada y decirlo con tranquilidad, ciscarme en todos los símbolos del mundo y dormir lo justo.

(17:40 horas) Me he leído en un ratito “La sed provocadora”, de Ricardo Virtanen, una recopilación de haikus y tankas que me regaló en nuestro encuentro madrileño de hace un par de días. Una brevería llena de sentimiento tranquilo y reposado. Lástima que no me dé por los haikus para llenar miles de páginas, pero siempre he pensado que no es un palo de nuestro idioma ni para nuestro idioma, de nuestra estrechura poética ni para nuestra voz. Prefiero las soleás mil veces… o por lo menos hasta que empiecen a rasgarse mis ojos y farfulle esa cosa entre nasal y rarofricativa del chinitojaponés. Ojo, que no me estoy metiendo con Ricardo, Dios me libre, que su libro tiene latido, sino que he aprovechado para meterme con esa forma poética extrañada y rapiñada para ser sucedáneo en nuestro idioma.
•••

Todo está bien o mal
y no me importa demasiado,
porque sentado
en esta silla pienso
en la arena que pisé un día
y que será voz de otros.

No tengo ganas
aunque sé que se fraguan atentados terribles,
muertes de hambre
y cenas a las nueve, cuando la luz eléctrica
es signo de otra vida.
No tengo demasiadas ganas
ni para el amor,
que ya es bastante decir,
ni para llevarme las manos a la cabeza
porque la vida es lo que yo quiera
y hoy no quiero.

Paseando por El Prado hace unos días
recordé que el latido se estrecha
como se estrecha el mundo
y no sirve decir
si no es para que alguien sufra
por lo que hizo
o por lo que habrá de hacer.

Me relamo de las uñas mordidas
sentado en esta silla
con una luz directa,
mirando el humo subir
con su afán de patinar el techo.
Esto ya me sucedió muchas veces,
demasiadas,
y sé que pasará como yo habré de hacerlo.

•••
De Tontopoemas ©...


* "Palabras para Julia" por Paco Ibáñez.

Comentarios

  1. porque no dejas tu mente en reposo por un momento, pones algo de esa buena música que tienes,cierras los ojos, relajate, y date un respiro Luis Felipe.

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