Ir al contenido principal

Envuelvo la memoria en papel de regalo...

Vinieron a visitarme los amigos salmantinos que llevan sobre sus hombros el duro y bellísimo trabajo de recuperar la memoria histórica [Luisa, Felipe… y siento no recordar el nombre del tercero]. Se entrevistaron con mi madre en su empeñada búsqueda de luz sobre lo oscuro y yo estuve al lado, como testigo, escuchando un relato que ya medio sabía y enterándome de algunos detalles que mi madre jamás quiso contarme sobre el asesinato de mi abuelo Felipe.
Mi madre estuvo fuerte, nítida, preclara [a pesar de que sabía que se estaba grabando la conversación, y eso le ponía cierta tensión a sus palabras] y me encantó escucharle decir que ya no había odio, sino tristeza y falta.
Se soltó poco a poco mientras se negaba a dar nombres [lo advirtió varias veces], a pesar de que sus interlocutores los conocían de sobra por la documentación que manejan.
El punto más delicioso llegó cuando apareció en la conversación un nombre [creo que era Teo] del que mi madre dijo guardar un recuerdo especial en el que figuraba compartir el miedo, el terror, y también darse fuerza mutua, animarse, protegerse y… ‘oíamos juntos Radio Pirenaica en su casa’ –decía mi madre sonriendo–. El caso es que ese nombre trajo otros cercanos. Le preguntaron: ‘¿Tenía hermanos… cómo se llamaba su padre… y su madre?’… una llamada rápida a Gijón puso enseguida solución a todas aquellas pistas, y mi madre se emocionó, pues recuperó un amigo que creía perdido, un amigo importante con el que compartió, sobre todo, intensidad.
Han quedado en reunirse pronto para sentirse otra vez cerca y recordar… y yo me siento muy bien, pues mi madre, Carmen Sánchez Corral, empieza a sentir de nuevo la presencia del padre que casi no tuvo, pero de otra manera, una manera justa y digna… no aquella atroz y fría.
Me encantaría, me está encantando, regalarle a mi madre la presencia neta de su padre –mi abuelo Felipe– ahora que ya casi llevamos cincuenta años juntos.
Es el regalo que busco, el que quiero, el que ella desea sin saberlo.

Comentarios

  1. Te visito a menudo y no sabes lo que me gusta tu blog.
    Eres mi prefe. Sigue con ello, que me encanta.
    Besotes gordos.

    ResponderEliminar
  2. Donde te has metido hoy, valduendo que estas hecho un vilorio

    ResponderEliminar
  3. que significa valduendo y vilorio, será bable ?

    ResponderEliminar
  4. Valduendo significa picaro, vivalavirgen y vilorio alocado,inquieto, según un pueblo (Aguadulce) situado en la campiña sevillana.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …