Ir al contenido principal

¿Quién importa en el mundo?


Si no sentiste nunca turbulencia, miedo, contradicción, confusión… es fácil que no puedas escribir aunque tengas las herramientas [erramientas] afiladas para ello.. pero no pasa nada, no te preocupes, que eso es estupendo… no necesitas escribir, coleguita, porque todo te va de puta madre. Tampoco es plan que te pongas a inventar una vida paralela y sufriente para parecer auténtico… que ya lo eres, no te equivoques.
¿Quién importa en el mundo? Si lo piensas bien… nadie. Los tipos cultos y sensibles son una plasta social inaguantable que solo cuentan a efectos de muerte; los apegados al paisaje y a todos sus decorados terminan siendo también eso: solo paisaje y decorado; los del trabajo callado, como mucho son números y basta; los de la risa nocturna y el alcohol son escoria relativamente bien aprovechada; los de misa y mirada al cielo son para otro mundo; los de entrepierna nerviosa terminan siendo solo carne y gusanos; los bellos son proyecto de exacta fealdad; los que escriben son tiempo perdido… En el mundo importa, como mucho, el saber capear los infinitos temporales y seguir respirando, algo que tiene bastante que ver con la selección natural, esa forma fascista e incontestable de ser.
Desde estas premisas, vuelvo a lo del carpe diem como un continuo en el que vibrar solo para uno mismo, con egoísmo hacia adentro y hacia fuera.
Ya me río yo hasta de mí mismo cuando me releo hablando de justicia y de valores… yo, que tengo y no reparto [como hacéis también vosotros]… y como me río de mí, también me río de esos otros que claman en palabras escritas por una sociedad más justa mientras se aprovechan con ambición de lo que pueden arañar, que no reparten ni aunque sea por caridad o por vergüenza, que cuando escriben de lo de los demás, jamás incluyen lo suyo en el paquete [porque es suyo, coño, y se lo han ganado con trabajo propio… y no hay sociedad que valga ni herencia cultural que pueda sumársele]… Vamos, que me dan repelús porque me doy repelús.
Y luego, para mayor gloria, esperar el reconocimiento social como hombres justos, como ejemplos de humanidad… Ejemplos de mierda, coño.
Así que, a estas jodidas alturas, estoy empezando a admirar al verdaderamente sincero, al que dice en alto: “tengo y no pienso compartir, a pesar de que sé en el fondo que la sociedad es injusta y se deberían cambiar demasiadas cosas”. Ése es el tipo necesario para empezar a darle una vuelta a este asunto de doblemoralinos que rellenan el mundo con su escoria ‘dignísima’.
Ser para uno mismo y, luego, para los demás si es que puedo sacarle algún provecho al asunto. Ésa es la verdad de hoy [y me da que la de siempre]. Y no conozco a nadie [¡¡¡A NADIE!!!] que no encaje a la perfección en esa verdad. Y por eso sospecho de cada uno de los que escriben palabras como solidaridad, justicia, libertad…
Es mejor el ‘malo’ que reconoce su maldad sin rubor, que el ‘bueno’ que esconde sus miserias entre palabras grandilocuentes.

Comentarios

  1. Leches, se me ha ido de la cabeza lo que iba a decir. Es que en este momento estoy escuchando que los chinos están muy contentos porque han descubierto el fósil de un "reptil volador". Jaaaaaaaja, menuda chorrada! Tendré que pasarles un correo certificado para avisarles que en la empresa donde trabajo hay un montón de bichos de esos (reptiles voladores) que ascienden después de arrastrarse por los despachos... ¡ja!

    Ah, ya sé lo que iba a decir!
    En mi habitación tengo unas bandas colgadas, donde se puede leer:
    -Miss "Azarosa-Turbulenta"
    -Miss "Cagona-Contradictoria"
    -Reina de la confusión
    Me las he ido ganando estos últimos años. Ahora tengo pulsada la tecla del PAUSE, pero sé que pronto algo estallará, aún no sé bien qué.
    (Ojalá fuera suficiente licencia para "SABER" escribir. No te equivoques...)

    Carpe diem, amigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …