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Descenso hasta el mar de mis sandalias.

Los cernícalos vecinos tienen este año tres polluelos frente a mi ventana, así que debe ser un buen año para ellos, pues en los tres últimos solo pudieron sacar una cría adelante…
Mientras, yo desciendo hasta mis sandalias y descubro la herida de mis pies, y allí estáis vosotros, todos, como un formación de grullas o un falso paraíso, llenos de escrúpulos y sin saber gritar. Allí vuelvo al día en el que descubrí mi sexo, en el que supe que acabaría devorándome o haciéndome alga.
Tiempo propicio para los cernícalos, éste en el que las madres ya no saben reconocer a sus hijos porque el olvido las tomó por sorpresa y los padres se han hecho viejos y no saben decir ‘que le den por el culo’ a voz en grito porque están acobardados.
Ya solo me queda el espacio abierto y no tengo a qué sujetarme, ni una sombra bajo la que esconderme; ya voy solo con mis hijos a mi espalda, a tumba abierta, hacia lo que pase. Yo decido y me gusta.

Presiento la serpiente y el pie pisa el helecho.
Vivir es un gesto, un gasto… y la muerte es una estética si no la piensas tigre o precipicio. Lumbre y anillos, ratas, sonrisas familiares de algunos rostros muertos. La luz como un tambor en las amanecidas. El mapa de tu cuerpo oxidándose y los huesos quebrados en un éxtasis. Balcones, obsidiana, membrillos verdes y calientes… La muchacha de Eaton toma el jabón desnuda y lo lleva a su cuerpo con esa ceremonia ancestral de las doncellas; deja caer el agua y siente frío.
Al norte de Edén crecen la prímulas bajo un mar de palmeras.

40º Celsius tienen la culpa de este caos. Lo siento.

Comentarios

  1. HUYSSSSr.Comendador, el miércoles con reinetas (jeje) y hoy soltando cernícalos a diestro y siniestro, que era el insulto preferido del director de mi cole: PEDAZO DE CERNÍCALO!!, "gritaba, sin escrúpulos" a cualquier bichito viviente que se cruzara en su camino (el caso es q no debió ser tan mala gente cuando todos le recordamos con cariño. Es que los gruñones sois así!, jijiji), y también nos llamas grullas (un poco zancuda sí, perogrulladas a montones, pero grulla a secas...)
    Y quizás, no, seguro que después de tanto gritar, me (nos?) llegó la afonía, pero es que eso de chillar a unos oídos sordos... es lo que tiene...
    Así que nada, que solo te faltó mandarnos "a pastar"(menos mal que refrescaste el post con un bañito ceremonial y unas palmeras en el Edén).
    Venga, anda, disfruta de Dylan!!
    Un besito temeroso (o no...)

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  2. Al norte de Edén crecen la prímulas bajo un mar de palmeras.
    Eso justifica un libro enterod e poesía. Eso me gusta. Saludos, Luis.
    Emilio Calvo de Mora

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