Ir al contenido principal

Una mujer tendida sobre este otoño debe ser gloria pura.


Hoy salí un ratito al otoño bejarano para oxigenarme y quitarme los malos rollos con tres o cuatro respirares hondos. Ya están los castaños alfombrando el suelo de erizos amarillos y la fronda toma los colores de esa magia xantófila que tanto me gusta y tanto me eleva. Esto durará cuatro o cinco días y debo aprovecharlo hasta que se me ahoguen los ojos… es purita lujuria.
•••


Y en la alfombra del campo hacer el engrudo y buscar el contrapeso, descalzarme y tomar mis pies entre las manos para sentirlos inembargables, y lanzar el boomerang del grito para que el eco administre y yo especule.
Una mujer tendida sobre este otoño debe ser gloria pura, una mujer dejada de sí sobre el manto de hojas siendo la verdad y el pleonasmo, indiferente a los ojos, alzada como un panal sobre el mullido, muro de incontinencia y suelo mismo.
Una mujer sin techo sobre sus senos, pura y blanda, ofreciéndose con mechones y muslos a las tres abubillas de los plátanos con su cuello de oca, una mujer como sin huesos, pero con hijos escondidos hechos de balbuceos en sus entrañas rojas.
Serena mirará cómo se gesta el cambio más cromático de este otoño de lenguas, verá que se refugian las hormigas bajo su sombra explícita, buscando en el calor el almanaque de primaveras próximas.
Trillar a esa mujer es rol de dioses, porque acabará en humus y habrá de ser subsuelo bajo el suelo…

No hables más de la muerte, viejo.


•••


Leyendo hoy el blog de José Ángel Cilleruelo [El Visir de Abisinia], me llega hasta el punto del recuerdo que tengo en el cerebro la imagen siempre dulce de Rafael Pérez Estrada [mi Rafaelito querido y siempre admirado]. Recuerdo sus palabras últimas por una línea telefónica sucia y sus risas tan serias: “Los ángeles, Luis Felipe, ven siempre en el azul como tú ves… nunca desistas del azul, amigo. Yo ahora orino estrellas como una vía láctea y dependo de una línea de astros con olor a tabaco –sólo olor–. Si no te veo más, sigue siendo azul, hermoso caballero salmantino…”. Yo intenté animarle, sabiendo que su estado era muy crítico, pero resultó que él me animaba a mí a seguir viviendo y a “subir esa escalera de peldaños tan altos que da a la boca jugosa de una mujer bella”.
Hoy mi casa está llena de aquellos dibujos suyos que me enviaba, sin falta, cada semana, junto a una carta perfectamente caligrafiada en su letra redonda y rotunda. Yo me he acostumbrado a ellos como a mis hijos, y los miro con ansia por recordar la cara del amigo con su elegancia de blazier y corbata al tono como el dandy que fue, con sus constantes guiños y sus alucinaciones propia de su calidad excepcional entre el resto de los mortales.
Rafaelito tenía un mundo mágico y lo compartió conmigo durante varios años, y hoy me acuerdo de él porque sigue vivo en mis paredes, entre los legajos de las cartas viejas, en los ojos más limpios de las mañanas claras y en las noches azules de musas desnudándome.
Aprendí de Rafael que hay que mirar con hambre y hay que escribir con ganas de amar al papel sobre el que la tinta mancha, que hay una forma lírica que está por encima del mundo de los hombres y más por encima del tirado mundo de la literatura, que el universo propio es la magia que quieras poner en él… y que vivir es más que la vida propia.
Creo que pronto habrá alguien que decida exponer con verdad lo que Rafael fue y lo que Rafael hizo, y entonces se abrirá un paraíso a los ojos de los que quieran verlo, un paraíso distinto a todos los conocidos e imaginados, el paraíso de un genio renacentista y de un hombre bueno sobre todas las cosas.


•••

Con Juan Cameron en Candelario

Y que me fui con mi Guille al cine para ver la última de la saga “La Guerra de las galaxias”, y me metí entre pecho y espalda una ensalada de tiros de no te menees, además de un mediano de palomitas y una Pepsi gigante… y que llegué aturdido a mi estudio para encontrarme con un hermoso correo de Miguel Aguilar, de vuelta a ese México al que yo no podré ir este noviembre [me cisco en todo lo que se mueve], que dice:

“Querido Luis Felipe, muchas gracias por todo. Mi estancia en tu compañía resultó muy grata y tus atenciones, lo mismo que tus comentarios sobre mi obra (estos últimos resultan excesivos). He regresado a mi patria y he sentido la nostalgia por Salamanca y sus alrededores, y el deseo de volver algún día. Durante el vuelo de regreso leí partes de tu antología ‘Vuelta a la nada’ y lo primero que me sorprendió fue el tono tan diferente de lo que conocía de la poesía española, una veta que conecta (creo yo) a los clásicos latinos con la poesía norteamericana, sin olvidar a Quevedo y su ironía. Por estos días volveré a tu poesía y a tus aforismos; en verdad los gocé mucho. También déjame decirte que el libro de Diego Fernández Magdaleno lo disfruté mucho. Es raro –por lo menos por acá– encontrar un músico inteligente, culto y sensible. Te mando algunas fotos, donde incluyo una en la que estás descabezado. Salúdame mucho a Pedro, así como a las autoridades que nos acompañaron. Un abrazo muy caluroso. Miguel Aguilar Carrillo. ‘...Y solamente / lo fugitivo permanece y dura.’ Quevedo.”

Apunto que no exageré ni me excedí en la percepción de la magnífica poesía de Miguel, que me fue muy grato conocerle, al igual que a los demás colegas, que comparto sus palabras sobre el amigo Diego Fernández Magdaleno y que le agradezco su lectura generosa de mis cosillas. Un abrazo, hermano.

Con Juan Cameron en La Fuente del Lobo.

Con Miguel y Sonia Luz Carrillo [foto de Juan Camero, el cortador de cabezas].

Con Juan Cameron y Miguel Aguilar en Candelario.

Con Miguel y Sonia Luz.

Con Nancy Morejón en Salamanca.

Comentarios

  1. De Béjar llevo el otoño en mi alma.
    Que sepas que la serie que termina hoy en mi blog esta dedicada a ti. Empezó el 12 de Octubre.

    ResponderEliminar
  2. Aprendí de Rafael que hay que mirar con hambre y hay que escribir con ganas de amar al papel sobre el que la tinta mancha, que hay una forma lírica que está por encima del mundo de los hombres y más por encima del tirado mundo de la literatura, que el universo propio es la magia que quieras poner en él… y que vivir es más que la vida propia".
    Muy bueno ésto, amigo. Tomo nota. Gracias por la lección.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Hermosos dibujos y más hermoso el recuerdo de los que ya no están… cercanos.
    Bicos,

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…