
Oigo estos días demasiadas burradas por los medios de comunicación [¿quién me mandará a mí…?] sobre la decisión del juez Garzón de tomar parte y poner tono en la lucha de los familiares de asesinados en la guerra incivil española. Ayer decía la nueva finalista del teatrillero premio Planeta [Ángela Vallvey], una chiquita de mirada rencorosa y lengua bífida, que todo está superado y debiera olvidarse de una vez…
Que le diga esa fulana de ultraderecha a mi madre que olvide que vio a su padre por última vez con solo tres años de vida, que le explique lo de los tres agujeros en el chaleco con los cercos quemados, que le sugiera que olvide que el cuerpo de mi abuelo quedó tirado en una cuneta y aún no sabemos exactamente dónde se encuentran sus restos, que le espete que debe tener superados esos años de hambre atroz por la falta del padre y ese aferrarse a la vida de la abuela Antonia para dar ella sola de comer a cinco bocas mientras la querían someter a purgas y al escarnio público… que le diga esa estúpida juntaletras a mi madre que lo que hay que hacer ahora es arrimar el ascua a las sardinas de los poderosos derecheros [o arrimar otras cosas, que no sé] para que te regalen premios magrotes como el mierdoso Planeta y que hay que olvidarse de los muertos. Habría que conocer exactamente cuál es el interés de su olvido y qué hicieron durante aquellos días feroces sus abuelos y sus allegados.
Yo reclamo justicia y exijo tener el apoyo urgente del estado español para encontrar y levantar los restos del abuelo Felipe, que ya fue suficiente vivir durante cuarenta años –hablo ahora de los míos– cruzándome por las calles de Béjar con uno de los asesinos de mi abuelo [ya murio el felón], sabiendo que disfrutaba de un trabajo digno y se aprovechó de una pensión generosa del estado, que tenía un par de casas en propiedad, que iba a misa todos los días y que llevó a sus hijos a colegios de pago… el mismo que torturó con saña inimaginada a mi abuelo Felipe y a los compañeros de muerte que le acompañaban.
Reclamo que los nombres de esos asesinos figuren en los anales como lo que fueron y que su ensañamiento se detalle para ponerlo en bronce en el portal de su casa.
La Vallvey se hace rica insultando la memoria de familias como la mía y cobra valor, así, entre quienes la protegen, y eso me da la razón moral para decirle desde estas líneas que es una grandísima zorra… y me quedo más tranquilo, coño [y lo mismo a la petulante Esperanza Aguirre, que ayer escupió en los mismos medios contra nuestra memoria].
Vallvey desconoce la palabra ética. Lo incomprensible es su omnipresencia en los medios, donde no aporta nada.
ResponderEliminarBesos,
Diego
Hay escritores a quienes se les conoce más por estar en medio de todos los "saraos", que por lo que hayan podido "escribir"...
ResponderEliminarAquí, nos rasgamos las vestiduras al escuchar a las madres argentinas de la Plaza de Mayo, o nos parecen increíblen las historias que cuentan los familiares de los desaparecidos Chilenos, por ejemplo, pero cuando el asunto nos toca de cerca.... mejor no toques la pupa, que escuece!!
Manda carallo!
Alzheimer empieza a borrarle ya a mi madre los nombres de sus 9 hijos, mientras guarda en un rincón de la memoria el recuerdo de su padre, encadenado junto a otros presos días antes de ser fusilados. Ella tenía 15 años, y el que hubiera sido mi abuelo lleva 71 en una fosa común en el cementerio de Zamora. Que le diga esa impúdica a mi madre que ya puede morir tranquila, que aquello ya está superado.
ResponderEliminarHoy te siento cerquita, Felipe (como casi siempre), y me gusta verte peleón.
Y yo suscribo todo esto que has escrito contigo.
ResponderEliminarMuy bien dicho, Luis Felipe, dales duro. Que yo también tengo un abuelo al que asesinaron a garrote y le borraron de la Espasa y me cago en todos los muertos y en todos los vivos con sus "éticas para Ganador" de los cojones.
ResponderEliminarPero era otra cosa la que te quería decir: he comprobado que en los ordenadores de no mucha memoria (por ejemplo los que tenemos en el Liceo de Brest donde estoy currando), tu página se queda colgada. Supongo que es por la cantidad de gadgets que tienes puestos (fotos, canciones, etc).
Te aconsejo que la aligeres un poco para evitar perder lectores.
Los nombres de "sus" muertos estuvieron durante años tallados en mármol a las puertas de las iglesias, héroes caídos por la patria ¡presentes! para honra de sus familias y rabia de las otras. Que Rouco bendiga a la planetosa y se vayan juntos al cuerno (por no decir al infierno).
ResponderEliminarEstoy contigo y con todos los anteriores. A tu madre nadie tiene que devolverle la dignidad porque nunca la ha perdido, ni la sonrisa. Su consuelo habeis sido tú, tu hermana y el resto de los que la quieren
ResponderEliminarEn cuanto a los verdugos y sus descendientes, siempre se sentirán despreciados, porque en la calle no solo están ellos y en los sitios pequeños nos conocemos todos.
Hay que ponerse en el lugar de los demás para saber por lo que están pasando.Todo mi apoyo para Carmen,Toñi y sus familias.Ojala pronto encontréis los restos del abuelo Felipe
ResponderEliminarDebería leer la señora Vallvey lo que has escrito y nosotros verla para comprobar que cara se le quedaba. Siento lo de tu familia, ojalá los restos de tu abuelo aparezcan y podáis darle digna sepultura.
ResponderEliminarBicos.
Toc-toc
ResponderEliminar¿Hay alguien?
(¡¿Dónde se habrá metido éste hombre?!)
Pues que sepas que lo que has puesto de los seguidores del blog, no funciona (por lo menos a mí me da error en la página), y lo que pusiste el otro día para votarte en 20minutos, tampoco, y mira que me inscribí, pero fue imposible!.
Un besito
(Sr. Comendador, espero que esté Vd. bien)
GRACIAS A TODOS, Y MUY SINCERAS.
ResponderEliminarNota para Dnc: si quieres entrar en seguir este blog debes picar en 'seguir' y en la pantalla que te aparezca picar en 'FOLLOW'. Quizás tengas que hacerlo desde tu dirección bloguer, que no lo sé. A mí me sale automático.
Vengo de viaje y tarde. Pero, por mucho que viajemos lejos, nunca esta memoria estará olvidada.
ResponderEliminarA mis abuelos los asesnaron los republicanos sin haber tenido filiación política alguna y mi abuelo Isaías está enterrado en una fosa común en el cementerio de Alcañiz, pero eso no puede impedirme tener claro por dónde deben ir las cosas. Comparto al 100x100 lo que dices porque no se puede estar eternamente echando la mierda de la mentira y el silencio sobre la barbarie y la injusticia.
ResponderEliminarLo único que no comparto contigo es que utilices la palabra "zorra" por las connotaciones que tiene en nuestro lenguaje común... No es tu estilo.
Un beso muy grande.