Ir al contenido principal

Un detalle de Juan Cameron.


Anoto la generosa crítica que Juan Cameron ha realizado sobre mi obra en el semanario sueco "Liberación" en habla hispana, y lo hago no sin explicar que me gusta mucho sentir por un ratito al Narciso Comendador sentado a mi ladito.
Mil gracias por tu generosidad, Juan, y por el aire fresquito que me metes en los pulmones en estos días espesos.
La noticia podéis encontrarla en edición web en la página que sigue:

http://www.liberacion.press.se/anteriores/081212/notas/cameron.htm


«Poesía de Luis Felipe Comendador
VUELTA A LA NADA

Por Juan Cameron.

Con una escritura más cercana a lo cotidiano que al mero discurso literatoso, Luis Felipe Comendador -por lo vital y sanguíneo- conforma un puente entre la mejor poesía de los Cincuenta en España y la actual lírica americana. Así se desprende de su recopilación Vuelta a la nada (Poesía reunida), del año 2002.
La poesía de Comendador -que se recomienda- tiene visos nadaístas a pesar de la distancia geográfica e histórica con los magníficos colegas colombianos. La observación aguda del medio, la burla como elemento político, el desarrollo de los sentidos y de los placeres del cuerpo como instrumentos para alcanzar el Nirvana, y sin olvidar el buen resguardo de la ternura, son caracteres bien desarrollados en esta vuelta a la nada propuesta por el poeta bejariano y salmantino. Pero si a la nada nos referimos, no debemos confundirla con la natación. Como ocurrió con cierta joven periodista que preguntara a Jotamario Arbeláez: "¿Y Ud., maestro, ya no nada?", a lo que el vate colombiano se apresuró en responder: "Mire, señorita, yo todavía todo".
Frente a gran parte de una poesía española actual recargada de buenas intenciones y carente de sangre, la poesía de Comendador vuelve la mirada del lector hacia la mejor tradición continuadora de la poesía del 27: Claudio Rodríguez, José Hierro y Ángel González; y en aquellas voces se sintoniza.
Béjar, su lugar natal, es la más sureña de las ciudades del Reino de León, según reza la historia. En ese pueblo montañoso cercano a Portugal y en el límite con Extremadura, y que al ojo desconocido podría parecer un pueblo vascuesce, se alzó la primera plaza de toros y es famosa por su encierro anual. Vecina a ella se encuentra el poblado de Candelario, un centro turístico invernal de antigua data enclavado en la montaña. Con orgullo el poeta muestra estos lugares a los visitantes tras el encuentro de poesía iberoamericana celebrado en Salamanca, en octubre pasado.
Acceder a la poesía de Comendador es tarea difícil; la distribución entre los países de la lengua prácticamente no existe. Por ello, contar con Vuelta a la nada, su poesía reunida, permite al menos una visión parcial y un buen retrato de su poética hasta finales del año 2002. La obra, de más de medio millar de páginas y editada bajo el sello de El árbol espiral, fue compilada por José Luis Morante, quien incluye un estudio general y un buen fichaje de este nuevo creador bejarano.
Desde la primera página el texto cautiva al lector. Acierta al comenzar la recopilación con Consejos para un poeta joven, texto en el que mezcla experiencia, humor e ironía, con esa facilidad para reírse de sí mismo de que gozan sólo unos pocos elegidos: "No escribir en los bares./ No escribir nunca a máquina./ No escribir./ No beber bourbon malo/ ni ginebra sin marca conocida. (...) No creerse ese dios/ que nunca fuiste/ ni serás de seguro./ No escribir de la Virgen,/ como hacen algunos poetas/ que conozco".
Su buen oído le permite desarrollarse desde un arte menor hacia el heptasílabo y el endecasílabo, para dominar a su amaño el alejandrino en No es eso, un larguísimo poema de setecientos versos donde revisa, una vez más, nuestra desconsolada imagen en esta tierra producto de los nefastos regímenes socio económicos a que nos hemos visto sometidos en una supuesta democracia de papel.
Mas no sólo de aquellas claves se nutre su poesía. Sesentaiochista por herencia y ochentista por condena, el tema de la generación -de la perdida, por supuesto- le permite retratar la magnífica derrota nuestra: "Sólo queríamos ser/ como aquellos fulanos/ de American Graffiti (...) una mirada Dean/ unos buenos tejanos (...) ser como aquellos chicos/ que tanto odiaban/ Ginsberg, Keruak,/ Ferlinghetti". Su poesía descarnada se acerca más bien a la antipoesía, al reclamo del hombre común hecho con términos en uso y bajo un fuerte amarre semántico.
Es fácil encontrarse en los lugares caros para el discurso de Comendador. Los poetas beben de la misma fuente del lobo y por similares vasos comunicantes. Nietzsche, Sylvia Plath, Maiakovski, Walter Benjamin son más que personajes, modelos que se han de repetir a uno y otro lado del charco. De allí su magnífico Travelling: "Todos los hombres soy yo/ y de ello me valgo.// Suenan a árbol caído las palabras que escribo,/ a simple eco..." Y el más azul de los caminos, como motivo y significación, pesa fuerte también entre sus líneas.
Paraíso del suicida, su noveno poemario da cuenta en este punto. Gérard de Nerval, José Asunción Silva y Geor Trakl indican el camino de la auto destrucción. La interpretación del último minuto construye el libro como un diario de muerte, a la manera de Enrique Lihn. Para Attila József, "alguien muere por mí en este mismo instante" Y Cesare Pavese sostiene que "ya no da para más/ este envase de vísceras". Pero no es mera versificación o búsqueda necrológica. En este cuerpo el desafío a lo establecido se presenta a través de la negación y de la marginación, señales de la derrota también; y del cansancio. Después de todo se trata nada más que de un "resto al fin/ de lo que era latido / y también muerte".


Luis Felipe Comendador nació en Béjar, Salamanca, España, en 1957. En su obra pòética figuran los títulos Versos Giróvagos (1993), Notario de las horas (1995), En fin... ya veis, amigos (1995), Sentado en un bar (1995), Un suicidio menor (1996), Sesión continua (1996), Banda sonora (1997), Bear(d) between thighs (1999), Paraísos del suicida (2001), Travelling (2002), Vuelta a la nada (Poesía reunida) (2002), Personajes en busca de lector (2002), El amante discreto de Lauren Bacall (2003), Formol con Havana 7 (2003), Con la muerte en los talones (2004), Canto de boda (2004), Aráñame (aforismos, 2005), Tour de France (2005), Esa intensa luz que no se ve (2007) y No pasa nada si a mi no me pasa nada (aforismos, 2008). Ha obtenido los siguientes premios: Nacional Gabriel Celaya (Sesión continua), Internacional Tardor (Paraísos del suicida), Ciudad de Beni-Gazló (Banda sonora), COVIBAR de Literatura Epistolar, Nacional Rafael Morales (Travelling), accésit del Internacional Rafael Alberti (El amante discreto de Lauren Bacall), finalista al Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura 2003 (Travelling) y Ciudad de Mérida 2005 (El gato sólo quería a Harry).
»

Comentarios

  1. Eres un enamorado -contagioso- de la poesía y tus versos siempre saben revolvernos el alma, por eso te mereces este artículo rechulo y muchííísimos más.

    Me encanta saber que se habla de Vd., Sr. Comendador, desde lugares lejanos.

    Muaccc
    Dnc

    ResponderEliminar
  2. Precisa la interpretación y justísimo el homenaje. Olé, por la poesía y la vida!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …