
Ando poniéndole final a mis cincuenta años y me resumo sin dudarlo un momento en tres autores italianos [Giorgio Conte, Paolo Conte y Vinicio Capossela] que ponen referente indudable a mi humor, a mi forma de estar y ser en el mundo durante todo este tiempo y a mi postura real ante la vida, la de verdad, la que no miente [conste que me tiré toda la noche valorando el asunto en toda mi bibliografía/biografía musical]. Y es que soy profundamente italiano en todo, hasta en la muda diaria. Y esta búsqueda en mí quiero que sea un regalo para vosotros, un regalo de medio siglo vivido con cierto swing. Soy y fui lo que hoy os doy, a pesar de que tuve momentos Cafrune y puntitos Sabina, a pesar de que me creí mil veces de Georges Moustaki, Pablo y Silvio… y a pesar también de que me busqué demasiados años en Bob Dylan o en Lluis Llach [todos ellos son también parte de mí, pero una parte no tan verdadera como mis italianos queridos].
Quede pues mi regalote en los tres vídeos que os dejo, en los que –no lo dudéis–, si cerráis los ojos, podréis verme absolutamente nítido, entero, caminando.
Un abrazo fuerte, que me voy a perseguir los cincuenta que vienen con Celentano [fue una de mis dudas mayores al escoger].
Gracias a todos, amigos, por haberme acompañado un ratito en el camino.
•••
•••
•••
•••
Y como soy resumidor constante y enfermizo, haré un repaso rápido e incompleto de mi mundo hasta hoy:
De los poetas bebidos en estos años, me quedo a bote pronto con ocho o diez destellos de Sarduy, con Oliverio Girondo entero, con mi Ángel González y con Abraham Gragera, con unas chispitas de Blanca Varela, con Pavese y Bukowski, con Pasolini, Catulo, Montale, Benedetti y César Vallejo.
De poemarios frescos y sabrosos, dejo tres fundamentales en mi mesa: “La caja de Plata” de Luis Alberto de Cuenca, “La Camarera del cine Doré” de Carlos Martínez Aguirre y “Adiós a la época de los grandes caracteres” de Abraham Gragera.
De artistas plásticos, me quedo con Eduardo Arroyo, Hopper y mi querido Alberto Hernández.
De amigos grandes, y sin dudarlo, Juan Hernández Heras, José Luis Morante y Belén Artuñedo.
De música, las Arias para Durastanti, de Frideric Handel; todo Bob Dylan, todo Leonard Cohen y Madeleine Peyroux entera.
De fobias, el ‘Quijote’, la cebolla y que el pan esté boca abajo sobre la mesa.
De bebidas, una copita de Canasta y Coke con Havana 7.
De tabaco, mis Chesterfield.
De pensamiento, Nietzsche sin dudarlo.
De imágenes, una mujer desnuda en la penumbra.
Bella manera de mostrarnos y describirte como sos Luis. Espero algun día conocerte y compartir alguna tertulia sobre literatura, cine y musica, seguramente será un momento solemne ese. Tenemos muchas cosas en común, entre ellas Girondo jaja. Un abrazo grande y aquí te dejo un obsequio:
ResponderEliminarNOCTURNO
Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.
Un abrazo grande amigo!
Ariel.
¡Facilidades!
ResponderEliminarComo dice mi paisano (tu Gragera):
ResponderEliminar"Algún día (...)
tus huellas llegarán más lejos que tus pasos"
Abro el regalo y cierro los ojos...
Dnc
Peyroux, esa palabra ha brillado en todo lo leído. Cuánto disfruto oyéndola. Me recuerda a Billie Holiday y me trae hermosos recuerdos. El poema de Ariel es un obsequio, vaya que sí. Enhorabuena a los 2.
ResponderEliminarRechulo y gracias, Ariel... queda pendiente ese encuentro, que me lo apunto.
ResponderEliminarUrah, dificilidades.
Dnc, guapa.
Emilio, tú sí que eres grande
Felicidad es leerte. A mí también me arrebata la Peyrroux y Ángel González.
ResponderEliminar¿Lo ves? Toda la clá aquí esperando cual pajarillos clamando alimento en el nido.
ResponderEliminarCoincido contigo en lo del Quijote, Benedetti, Bukowski, Nietzsche y seguramente en alguna cosa más, pero me temo que mi manía de poner en todo cebollita nos hace firme, absoluta y eternamente incompatibles ;-)
Buen domingo!
Jo, en qué pocas cosas coincidimos... Aunque en algunas sí: A. González, Benedetti, C. Vallejo y la fobia por el Quijote (que no nos oiga Pedro Ojeda).
ResponderEliminarPero coincidimos sobre todo en lo cariñosos que ambos somos y a mí con eso me basta. :))
50 años no son nada cuando se está en estado de gracia literario permanentemente, como es tu caso.
Un besin, pequeñín
PD/ ¡No sufras, que en cuanto pueda quedaré con Donce! ¿También quieres que te cuente? Jajaja.
Y porque no, Falicidades?....si jugamos a buscar combinaciones puede valer esta, o no?...ya sin broma,espero que nos sigas deleitando con tus palabras,con tus gestos,con tus depres y con ese ser contradictorio y humano que eres...otro año más que te ha regalado la vida, disfrútalo.
ResponderEliminar¡Felipidades!
ResponderEliminarMuchos días, y salud para gozarlos!
Por cierto, no sé qué día es el de tu cumple; hace tiempo que no sale la fecha en tu blog.
Un beso