Ir al contenido principal

Cuando estaba en la mismita oscuridad, encontré un ejemplar de “Camino”.



Sin un puto clavel en el bolsillo, con la empresa revuelta por alguna torcedura de rasgos infantiles que ahora no viene a cuento [ni aquí, ni en mi empresa], con Hacienda y la SS pisándome los talones, con algunos puñeteros escritores ‘extremos’ dando problemas pequeños, pero constantes [problemas que dicen poco de su compromiso y menos del lugar que ocupan en el mundo... algún día contaré anécdotas cabronas que a alguno le sacarán los colores... ¡coño!, que me he roto los cuernos para conseguir hacer un encuentro, que en valoración superaría con creces los cuarentamil euros, por solo catorcemil -60 escritores alojados y comidos tres días, pago de desplazamientos a ponentes, cuatro conciertos y tres exposiciones, edición de un libro y los correspondientes carteles, programas, pancartas y banderolas ... y todo de un nivel notable-], con You en tramo de preboda y con un prurito africanote como para embuzarle un par de collejas -lo siento por mi Sandrita, que es un cielo y seguro que termina en santa-, y la familia, y los empleados, y mi socio, y Premysa, y Enmandilarte, y La Caixa + Cajaduero... todo torcido y retorcido, todo demandándome altos niveles de exigencia que me hacen pisar el límite.
A veces pienso que mis amigos y mis cercanos no tienen conciencia del mundo [quizás sí de su mundo]... y mucho menos de mi capacidad de trabajo y de mi límite de tensión. En fin... debe ser culpa mía.
El caso es que he estado sometido al peor castigo al que se me pueda someter: no escribir. Llevo toda la semana sin escribir ni una puta línea... atendiendo demandas ridículas de escritores por teléfono y mail, reuniéndome para insuflar oxígeno a mi empresa, apagando mil incendios cabrones, asistiendo a un par de asambleas serias de las que soy parte ejecutiva (?), recogiendo huchas SBQ y adecentándolas, haciendo carteles, invitaciones, anuncios... diseñando el BluesBéjar con presión [no de Miguel, que es un tipo grande y majete], hablando con clientes que me engañan para que les dé presupuestos y, así, utilizarlos en otra imprenta para jugar a la jodida ‘baja’, estropeando trabajos por la puñetera prisa ajena [esto queda en el capítulo de pérdidas]... y atendiendo llamadas y llamadas y llamadas [calculo unas cincuenta diarias en la última semana]...
Pero hoy me encontré de pronto un ejemplar de “Camino” [esa zorolada de san Escrivá] y me quedé plano en el primer instante. Lo toqué con cuidado, pasé sus páginas con detenimiento y decidí que será mi vía de escape para este fin de semana, pues echaré el resto en su tuneo, que quiero que sea absolutamente cabrón.

Siento, entre otras cosas, no haber atendido a mi Adu, que me vino a ver con ganitas de compartir cosas [perdóname, amiga, que ya tendremos tiempo]; no haberle dedicado el tiempo y la atención que se merecía mi Felipillo, que ayer le pusieron la banda de graduación en el cole, mientras yo andaba con la cabeza en otro sitio [no en vano llegué al festejo después de dos reuniones durísimas]; no estar a la altura que me demandan You y Sandra en estos días tan importantes para ellos; no hablar largo y tendido con mi hija, que lo necesitamos los dos mucho...
En fin, que lo que sí quería era pedir disculpas a todos los que habéis intentado conectar conmigo en estos días y os he contestado con cajas destempladas o simplemente no os he hecho ni puto caso... ha sido una semana muy difícil para mí y más o menos la he solventado con cierto éxito, pues nada ha tomado caminos irreversibles... pero os juro que he terminado absolutamente agotado.
Quizás funcione mi plan de fin de semana y la intervención creativa sobre “Camino” me ponga otra vez carga en estas pilas medio vacías que tengo hoy.
El mundo es una mierda y ponemos pocas ganas para intentar que deje de serlo... yo, el primero.
Un abrazo sincero para todos... y algo menos de temperatura.

Comentarios

  1. Si me guardas un ejemplar del Camino sin tunear seré casi un mujer feliz.
    Milú: te metes en demasiados líos, tú solito, luego te agobias (es normal)...

    ResponderEliminar
  2. De torcido y retorcido nada... planchado y replanchado.
    Recuérdame que te mate cuando te vea.

    ResponderEliminar
  3. Como tengas que aliviar el agobio de la semana con este libro,me temo que el finde va a ser peor todavia .Si acaso,mándale un ejemplar al jefe local de Hacienda, con una bonita dedicatoria,por ejemplo..."lee esto, y que te den por culo,cabrón".Y te vas a quedar,relajadito,relajadito,casi Valium.

    ResponderEliminar
  4. Cogneau, que me asusté de verte alegre por encontrar al Escribá, jaaaaaaa, y es para tuneo!!!!!!
    Y -si me permite Vd.- lo que tiene que hacer es sentirse orgullosísimo de saber dar tannnto de sí, Sr. Boomer, que con ese trajín... así está Vd. de delgadito!

    Que pases buena noche, LF. Un besito -en la frente-, un arroparte -pq ha refrescado- y ea, a cargar esas pilas...

    Dnc

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

Al Canfrán a varear fideos...

Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...

RAP PARA MARIO

RAP PARA MARIO No sé cómo explicarte lo que siento Ahora que estoy de lleno en mi descenso Y esto se acaba, Yo sé que esto se acaba Y no quiero marcharme dejándote una nada. Rapeo por si acaso no te gusta Leerte en mi diario y si te asusta Que en versos ajustados a la norma Tengas que conocerme. De esta forma, Que es más de calle trece que la mía, Voy a contarte, Mario, lo que un día Hiciste de este tipo desastrado, A veces caprichoso y a veces desbordado: Yo era feliz sin más, o eso creía, Dejándome llevar por la poesía, Sabiendo que era falso casi todo Y riéndome, sin más. Era mi modo Jugar a ser bufón y, entre los popes, Decir las cosas claras. Hubo golpes, Que todo hay que decirlo, golpes bajos, Que supe digerir. En mis legajos De aquellos tiempos quedaron escritos Palabra por palabra y muchos gritos. También triunfé, que no todo fue malo Y di algún que otro palo.   ¡Que bueno!   Pasados unos años, Jugando a ser oveja en el rebaño, Dejé una vida hecha, o eso creía, Hijos, ...