Ir al contenido principal

Jodido gazpacho...


Me encierro en mí y camino y cosen las mujeres en la mesa camilla de la ventana mientras la lunática lleva un agujero en la media por la acera con su hilo amarillo… dice a voces, mientras camina sobre el vado, “no aparcar, no aparcar, no aparcar…” y sonríe con su boca de muecas y se rasca las nalgas… “no aparcar, no aparcar, no aparcar”… pasa una auto con prisa y la lúnatica ruge furiosa… “¡nooooooo apaaaaaaarcaaaaaaar, jodeeeer!”… y se saca monedas de no sé dónde y se las tira a los curiosos que osan dirigirle una mirada… “tú eres Morín, el de la Flori, el más malo de tu casa, que te lo comes todo… mierda… mierda… Morín, y tu abuelo el Jesús, que murió manco… eres malo porque siempre miras mal y te vas a morir un día en Correos… no aparcar, no aparcar, no aparcaaaaaaaaaaar…”.
Llegan algunas nubes del noroeste y me desencierro con la esperanza de que afloje la temperatura… trabajo mal en el trabajo y cierro.
A mediatarde, cenita semicampestre para despedir al tío Antonio y a su santa [que ya se van para su Barna residencial, poniendo fin a las vacances]… de primero, gazpacho… y que al olerlo de lejos me dieron nauseas y se me jodió la merienda/cena [de siempre, el olor a gazpacho hecho con tomate y cebolla me ha revuelto hasta dejarme derrotado]… a vomitar [lo hice un par de veces] y a sujetar el estómago como pude hasta las nueve y media [y sin probar bocado… me cago en rus]. Parece que la cosa hizo gracia y casi todos se rieron de lo que me sucedía [a mí me toca mucho los cojones que se rían de mí por estas cosas –que admito que son ridículas– y dije un par de burradas en alto por las que pido disculpas]… Antonio me preguntó si la cosa era para tanto… y yo qué sé, Antoñito, solo puedo decirte que siempre me sucede [imagino que es lo mismo que les sucede a los tipos que ven sangre y se marean… solo que a mí me pasa con el hijo de puta del gazpacho… y nadie me entiende]… así que me fumé tres cigarritos entre eructos y arcaditas, mientras miraba cómo entrenaba el Béjar Industrial al fondo a la derecha, en las instalaciones Roberto Heras.
Me escapé hasta mi estudio después de la cenita fallida y disfruté en el trámite, porque habían bajado unos pocos grados y, aunque con el estómago deshecho, podía respirar.
Antes de acostarme, me tomé un vasito de horchata fresquita… no me entró mal.

Comentarios

  1. Al contrario que tú, soy persona de caldos, me encanta el gazpacho en verano, y un caldito reconfortador en invierno....tambien me gustan otros caldos que acompañan a estos caldos,jejeje.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

El mapa y el territorio

Estallan en los caminos las digitalis purpúreas en este verano raro y Béjar está más vacía que nunca porque el vacío se ha convertido ya en un estado de ánimo entre vetón y bijarrense. La flora y la fauna permanecen intactas, impertérritas ante el devenir de los hombres con su cosa cansina de apagarse. Dos esquelas de domingo fraguan el esqueleto de la tarde (otra vez, como cada día) y un par de turistas suben despacio las escaleras de la iglesia de El Salvador. Salen pasados dos minutos y se acercan hasta el bar donde estoy tomando café. Me hablan.
– Buenas tardes. ¿Nos podría decir qué visitar en Béjar esta tarde?
– Yo creo que la mejor opción es que suban hasta El Castañar y conozcan la ermita y la plaza de toros, que es la más antigua del mundo, además del hermoso paisaje del monte. Allí hay algunos chiringuitos donde pasar la tarde con una bebida fresca y disfrutar.
– Ya, pero no nos apetece mucho hacerlo con el coche. Si hay algo que ver en la ciudad, lo preferimos.
– Hay mucho que …

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…