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No busco atlántidas.


No busco atlántidas ni quiero trazar puentes indestructibles sobre los mares nuevos… solo preciso un humilde corcho y estar despierto para lo que haya de venir… y quizás un par de cigarrillos rubios.
Mis días son de calles en las que los colores se cansan por las noches, de hombres arrojados a la quietud diaria de un estatismo absurdo, de pan por la mañana y gestos de cansancio por la tarde… mis días son días sin balas, con muertos familiares de cuando en cuando [muertos que solo saben declarar su independencia con la muerte], sin cánones precisos [pero ciertos] y un poco de sudor si no hace frío… mis días son de ensaladas y macarrones y filetes muy hechos, son siempre laterales [sin llegar a ese margen que te muestra el peligro en el abismo], son días sin juicio universal ni cuerpo humano, sin Dios y sin penumbras en su sombra… mis días van sin héroes, tranquilos; discurren lentamente, sin agobios; no saben de un océano existente [porque el monte cercano oculta todo]… mis días son de euphorbias si paseo, de folios y verjuras si trabajo, de horizontal mirada si descanso…

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