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Las malas lenguas...



20 de junio
Pasé otra noche, que eso a estas alturas ya es todo un éxito, mientras mis hijos mayores andaban de celebración de fin de curso [estas celebraciones siempre me procuran cierta preocupación, pues los chavales se dejan llevar por su euforia de camino al verano y a veces hacen locuras que luego se pagan]. Llegaron tarde, pero en perfectas condiciones, circunstancia que les agradezco y suma mi confianza hacia su responsabilidad... y eso, que dormí mal, dando vueltas como una noria en la cama, sin pillar ese descanso que me viene faltando desde hace un montón de semanas... además, ayer me dio por arreglar el tresillo de casa, al que se le habían saltado algunos muelles, y, como soy un desastre, me hice un cortecito cabrón en el dedo, me dejé enganchado el brazo al intentar colocar una pieza base bajo los cojines y me quedé dobladito de los riñones por mantener una posición que apenas frecuento... eso y que, engolfado en pintar el pallet que comencé ayer, me quedó un mal gesto en la espalda que me tiene en semitorsión para evitar un dolorcillo flojo, pero constante.
Y que me llama Ricardito para contarme que han tenido que operar de nuevo a Maite... qué putada para esa chiquilla... les deseo lo mejor.



21 de junio
Vuelven a darme miedo mis hijos mayores. Son unos chicos magníficos, pero no tienen nada claro lo que quieren hacer en la vida y atraviesan un periodo de abulia juvenil extrema que los deja como incapacitados. Yo sé que saldrán adelante, pero me llena de preocupación la situación actual por la que pasan, una situación de la que me siento absolutamente culpable porque quizás mis niveles de exigencia no hayan sido los correctos, aunque nunca se sabe cuál es el mejor camino y el personal se empeña en perseguir sendas de severidad hacia la competencia y se marcan como metas máximas el que los hijos estudien carreras importantes... y luego la vida termina siendo otra cosa, otra cosa absolutamente distante a esas expectativas de triunfo y dinero... no sé.
Sí sé que me molesta mucho la hipocresía del sistema y de quienes lo alimentan mientras lo minan, los que solo ven lo suyo como don magnífico y piensan que dejan huellas indelebles llenas de momentos magistrales, los que en su ensimismada mirada hacia sí mismos son incapaces de darse cuenta de que sus vidas lo han llenado todo de un parasitismo egoísta muy bien disfrazado de saprofitismo... no quiero que mis hijos sean tipos de ese jaez, pero tampoco quiero que terminen siendo marionetas en manos de esa chusma... y para ello hay que formarse y tener experiencia de vida, hay que saber quién, cómo, de qué manera tramita los asuntos de los hombres esa pandilla de egotistas insoportables y destructores... ser para los demás y hacerse siendo para los demás, sin componentes místicos y sin trampas intelectuales... y hacer hasta el agotamiento sin darle demasiada importancia al bolsillo y mucha menos importancia a lo hecho, que los actos no terminen siendo baluarte del yo, pero que lo sean del nosotros.



22 de junio
Guille dibuja robots en un cuadernito rojo porque le han reñido en el cole por dibujarlos en la parte de atrás de los cudernitos de apuntes... ayer me dijo que dibujar robots le hace olvidarse de los ratininos malos y de la presión que tiene con la asignatura de inglés, que no se le da muy bien. Guille es mi mejor analgésico para todo.
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Hoy vi en la prensa provincial que un concejal de Béjar había insultado a otro de un partido contrario en Facebook y que se pide su dimisión... ya dio ejemplo Esperanza Aguirre con alguien de su mismo partido en unas circunstancias similares... también se pidió su dimisión... y ahí sigue.
Insultar es un mecanismo de defensa muy humano... también, a veces, es un signo de impotencia ante los carros y carretas que hay que tragarse en política... las formas terminan siendo signo inequívocos de los fondos, tanto de los fondos de quien emite el insulto como del que lo recibe.
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Llamada a un cliente que me debe 4.000 euros desde hace un año... ‘tío, estoy jodido, he tenido que vender el coche y estoy endeudado hasta las cejas...’... ‘que no puedes pagarme, ¿no?’... ‘exacto, tío, de momento no puedo... me encanta la gente que entiende a la primera...’.
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Perseguir la poesía para intentar compartir el sueño, hacerlo comunicable ‘desviviéndose’... la poesía de Emilio Prados vista por María Zambrano.
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De Hans Magnus Enzesberger... ‘No leas poesía, hijo mío, lee los horarios de los trenes: son más exactos...’.
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En ‘Der Radwechsel, Bertolt Brecht’ escribía Bertolt ‘Ich bin nicht gern, wo ich herkomme. / Ich bin nicht gern, wo ich hinfahre...’ [hay traductores directos en internet y prefiero dejarlo en el alemán original fomentando la curiosidad y la sorpresa]... lo mismo también era el típico bejarano.
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Me encantan los sustantivos castellanos de aspiración [justicia, amor, felicidad, paz, sabiduría...]... pero me frustran tanto.
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Cebras cruzando el río Grumeti entre los cocodrilos: así está el mundo del hombre hoy, cruzando del Serengueti al Masaai Mara en busca de pastos.
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La mayor tragedia del hombre, y le robo unos versos a Ezequías Blanco [de ‘Una ceja de asombro’], consiste en no estar ni verdaderamente vivo, ni verdaderamente muerto.
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Quizás el típico bejarano sea una mezcla contradictoria de cultura e instinto, de ley y desorden, de moralidad e ingenuidad, de consciencia y autoinconsciencia... pura indecisión que nos hace ambiguos, nada en términos absolutos y un poco de todo en la eterna realidad de un espacio ocupado y desocupado constantemente, pero siempre el mismo... probablemente igual que el típico salmantino, el típico español o el típico francés... este problema no suelen tenerlo los individuos que viajan y, en su camino, dan por sentado que todo lo piensan bien y su criterio es incontestable... al final, todos humus, hasta los de apellidos múltiples y rancios.
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El lenguaje corriente es más sabio que el empleado por los intelectuales en sus intelectualidades... y la expresión artística más primaria suele darle varias vueltas a los trazos educados de los más afamados artistas. Saber esto te hará sentirte mejor, estoy seguro.
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Le dije a Guille que tendría que vender papeletas de rifa en la fiesta de fin de curso del cole [soy presi de la AMPA y me tocan estos marrones]... ‘¿nos van a dar algo a los que vendamos, papá?’... ‘nada, Gui’... ‘no importa, solo quería saberlo’. El conocimiento es una garantía... y el desconocimiento es una incapacidad.
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El Hombre es frontera [con la Naturaleza por abajo y con el misterio por arriba], es frontera en relación a lo físico y frontera en relación a lo metafísico... esa condición de frontera es lo que quizás nos haga especiales, pues armamos la capacidad de indagar por arriba y por abajo en esos ‘más allás’, aun con una alta posibilidad de equivocarnos mientras elucubramos.
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Píndaro: ‘Llega a ser lo que eres’.
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Donde hay un límite, siempre hay también una posibilidad de superación y otra de exceso.
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Fiesta de fin de curso... otra generación más que arranca... otra generación vencida.

23 de junio
Toda abstención lleva un asentimiento implícito.
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Y las malas lenguas, siempre las malas lenguas... deshaciendo, inventando, suponiendo, afirmando... me encantan Santiago y Luis Auserón, especialmente en su disco ‘Las malas lenguas’, en el que no hay un tema que baje el tono en ningún instante... hoy he acabado de encuadernar la revista de blues escuchando a todo trapo ‘Suéltame’, ‘Duro de pelar’, ‘Balada de un tipo flaco’, ‘Quién lo iba a suponer’, ‘Hotel del dolor’, ‘Amor en vano’, ‘Papá se ha puesto a bailar’, ‘Tristeza de verano’, ‘Por un hechizo’, ‘Me pones loco’, ‘Ya es domingo’ y el ya mentado ‘Las malas lenguas’... uno de los discos más completos que guardo en mis estantes.




Estas canciones van dedicadas a Lorena, que hace mucho que no le dedico discos...
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