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El síndrome Zsa-Zsa Gabor



Leo en la prensa que Zsa-Zsa Gabor premuere a pesar de sus nueve maridos y su glamour divino, premuere encadenada a su cuerpo y aprendiendo que la vejez es fea, porque agota y deshace, porque la vejez acaba mal la vida llevando a extremos descartables todo lo que tuvimos y todo lo que fuimos [ya he hablado demasiadas veces del tiempo regalado y de la mala gestión que la medicina y la ciencia hacen del tiempo]... por azares personales, últimamente me toca lidiar con viejitos [a los que aprecio y quiero, que esto quede bien claro], y sus empecinamientos hechos de falta de lógica y de desgaste de mente [también de mala educación –hablo de educación dada–], mezclados con esos restos molondros de narcisismo, egoísmo, machismo [sobre todo en lo a que la concepción de la figura del padre se refiere]... hacen que me resulte por momentos insoportable el trato [sobre todo si pongo en comparación mi lógica con las suyas]...
Sé que perder las potencias es duro, que perder el liderazgo que se tuvo durante muchos años es deprimente, que soportar el trato conmiserativo debe ser como para pillar la sien en un buen momento... pero el problema fundamental es que no se tiene ya capacidad de considerar al otro, de adelantarse a los actos para propiciar los mejores finales de relación... así las cosas, tengo a uno empeñado desde hace dos años en que le haga un árbol genealógico de su familia que me está llevando ya demasiadas horas de trabajo, pues se equivoca de nombres y de rostros cada dos por tres, lo que me hace cambiarlo todo en un documento CS4 que ya no aguanta de tantos megas... tengo a otro que me va a hacer repetir un libro gordo –gordísimo– por puro narcisismo [su cara sale al final y no al principio, que ya tiene tela y gasto económico el asunto]... a otro que cada dos días viene a que le encuaderne una serie de folios manuscritos por él que no tienen sentido alguno, y todo con un previo de palabras que ya se me hacen insoportable... a otro que hace unos días dijo una misa de sepelio [a la que asistí] y me esperó a la salida para rogarme que le haga una crítica del sermón que nos metió entre pecho y espalda... a otro que viene exclusivamente a hacer sus necesidades en mi estudio siempre que le da un apretón y me llama para que le lleve papel higiénico porque no lo encuentra [y luego me da un palique insoportable del que no sé escaparme]... a otro que me repite constantemente los mismos consejos, una y otra vez; y si yo camino, él camina, y si yo me paro, él se para... a otro empeñado en dar de comer a un perro que no puede comer [la última operación por darle comida se puso en más de seiscientos euros], y si le dices algo, pues que se cabrea que no veas... a otro que está empeñado en que lea un libro de piratas que ha escrito su hijo menor, y me pregunta cada día que por qué capítulo voy y con cara de enfado porque no avanzo en la lectura... a otro que le tiene manía a mi coche y ya me lo ha rayado varias veces a pesar de que hablo con él serenamente para que no lo haga... a otro que quiere que le publique sus poemas porque dice que son buenísimos [pero él no piensa poner un duro en la aventura... ‘claro, porque son buenísimos’]... a otro que me dice que puedo usar sus herramientas de zapatero, que están en su taller cerrado desde hace unos veinte años, y cuando se las pido para algo, me pasa una notita en papel cuadriculado con lo que le debo por usarlas -y si protesto por el cobro, se enfada–...
Y así podría seguir con el rol de viejitos que me amargan la vida porque es imposible mantener con ellos una conversación lógica, porque están acostumbrados a que se haga exactamente lo que ellos dicen, porque no saben aplicar un ‘no’ o un ‘luego’ en su diario pasar, porque me rompen el ritmo y no sé salir de sus enredos si no es con malas formas o con palabras directas y preclaras... es fea la vejez, coño. Es muy fea.
•••

Recibí mi nuevo cuerpo Nikon [éste ya con grip] y estoy como un crío chico con zapatos nuevos, es un cuerpo de cámara molón con miles de funciones que tengo que aprender a utilizar y con un porte extraordinario... he montado en él un objetivo de 400 mm. y flipo con el peso y con la forma de cómo se adapta a mi mano... necesito ponerme a hacer fotos con urgencia. Soy feliz, coño.
•••
Esta mañana me entrevistaron por la Cadena Ser nacional y no puedo por menos que agradecer a Nati de la Puerta y a Lourdes Lancho el magnífico trato que me han dispensado. Por acuerdo con la cadena, leí el soneto que sigue:

PIENSA EL AUTOR QUE NO ES NI MITAD

Al despertar, la cama estaba fría
y el sol hacía equilibrio en la persiana
mientras yo mordisqueaba la manzana
de un sueño de mujer como ambrosía.

Me abrí al mundo en la ducha, que molía
en mi cuerpo maduro la galbana,
y busqué el pantalón, aquél de pana,
que tantos años sabe de mi umbría.

Salí a la calle como a la batalla,
buscando en las esquinas al sicario
que lleva en su navaja mi futuro...

pero no encontré más que un aire impuro,
un affiche del Ché y el recetario
de una vida pendiente de canalla.

... y debo decir que tenía cierto temor, pues es sabido que leer sonetos en público es realmente difícil, y más por la radio y en estas fechas, ya que la medida cerrada y las rimas consonantes hacen que la lectura se complique, sobre todo si el auditorio no tiene predisposición a ese metro... pero lo entrené y creo que no quedó mal del todo... después del programa recibí varias llamadas de amigos desde distintos lugares de España y todos coinciden en que la cosa quedó muy bien, así que vuelvo a agradecer a Nati y a Lourdes el detalle de contar conmigo en un programa ‘prime time’. Gracias.

Comentarios

  1. ¡hey! ¿cómo "contar contigo"? ¿cabía alguna posibilidad de que TÚ no estuvieses en este Territorio Jaio?

    Y además... sigo siendo Jaio, la espía golfa y un poco canalla, que intenta seducir al personal con el poder de la palabra de grandes amigos, como tú.

    El soneto ha sonado de 10. De veras. Lo lamentable... la falta de tiempo para poder regodearnos en tu poesía, en tu palabra... en tu cerebro...

    Menos mal que te tenemos por aquí...

    Un privilegio contar contigo. Y un lujazo impensable para mí hace muy pocos años.

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  2. Me lo dijo un compañero en el curre a mediodía.
    Qué lástima no haberte oido, coño.

    ResponderEliminar
  3. En cuanto a tratar con mayores, con mucha frecuencia, conseguir el respeto consiste mas en exigirlo que en ofrecerlo.
    En cuanto al poema, disfruto sobre todo en los tercetos.

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