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Visita de Bra y Barral

Braulio García Noriega y Juanjo Barral

Ya podía contar en años la falta de un encuentro con Barral y con Norio... y esas faltas influyen en el ‘ser uno’ como una conjunción de astros capaces de mareas o de sismos. Llegaron –despistados, como siempre, que tiraron rectitos hasta Ciudad Rodrigo para llegar a Béjar desde Oviedo... algo así como ir de Barcelona a Tarragona pasando por Málaga– y con ellos la hermosa sensación de un tiempo vivido intensamente, con otro latido tan distinto a éste que lleva puesto el tedio de diario. Como si se hubiera dado una conjunción mágica de astros, ya digo, sonó la Velvet Underground después de las primeras birras bajo una tormenta verdaderamente hermosa... y se fraguó todo, la conversación constante sin una sola palabra de sobra, el paso por mi ‘sala de máquinas’, las evocaciones de tiempos pasados y amigos comunes, los libros recomendados, las visitas a NOTESALVES, a La Casa de la Sal y al Castañar; los agradecimientos emocionados por los cambios de cromos [aún recuerdo el último regalo de Norio... la entrada en el mundo sorprendente de Alberto Porlan a través de su magnífico poemario “País”, que Norio me regaló en su último viaje], el intercambio de libros [me dejaron ‘Muerte-Obrero’, un poemario delicioso de Armand Gatti publicado por KRK, y una canana de David Fueyo Fernández con el título de “Onírica”], las risas y las constantes frases ocurrentes y las continuas valoraciones reflexivas y atinadísimas del mundo del hombre y sus asuntos, que siempre son fresquitas en boca de estos dos tipos sabios como pocos... y luego el monólogo fantástico de Barral sobre la música o las historias interesantísimas y llenas de intensidad del contador racial Norio... un verdadero lujo para un tipo de provincias como yo.
Destacar la visita que hicimos a Luis y Josetxo y el hermoso detalle que ambos tuvieron conmigo... me regalaron nada más y nada menos que un ejemplar de “Mundo Inmundo”, lleno de dibujos sorprendentes del genial Topor [es una edición de ‘Biblioteca Universal Planeta’, de la serie ‘NARIZ’ que dirigió en su día Álvaro de Laiglesia, todo un tesoro con fecha de 1974]... tuvimos una conversación larga y tomamos otras cervecitas en el patio fantástico de La Casa de la Sal entre los bonsáis de J. y L. y el ruido del agua.
Acabamos la noche charlando animadamente, primero en El Castañar [donde las tontas técnicas de armar un libro de poesía y la pasión por los antiguos vinilos fueron los temas de conversación], y en ‘La Alquitara’, donde Alberto Porlan fue pura monografía.
Esta mañana paseamos juntos la ciudad y volvió a ser un paseo tranquilo de palabras y palabras y palabras... y que se me ha llenado todo de energía positiva, coño.
Qué bonito.



Retrato de Juanjo Barral

Retrato de Norio

Asombrosa la forma de liar tabaco de Norio... me da envidia.

Uno de los dibujos magníficos de Topor


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