Ir al contenido principal

El puente de 'La Malena' y un encuentro otoñal con Manolillo Chinato


Por eso de relajar –que los días andan jodidamente torcidos–, me tiré a primera hora al campo para olvidarme de todo en el lujurioso otoño bejarano... el Tranco del Diablo, la  Calzada Romana, el Puente de La Malena, las alamedas y los castaños que dan falda a Montemayor del Río... una mañana tirada a solas, bañándome en el paisaje, para intentar buscarme en lo que debo ser y para intentar vislumbrar los rumbos que me piden estos tiempos.
Andaba tumbadito, intentado buscarle las vueltas al puente romano de La Malena, cuando una voz se alzó desde un todoterreno... "¡Niñooo, ¿qué haces?"... era Manolillo Chinato con su sonrisa pirata de siempre, que iba a darle de comer a los caballos que mantiene por esa zona... nos preguntamos por la salud y por las cosas, y cada uno siguió a lo suyo.
Tuve tiempo para pensar las fotos y darle mil vueltas a las razones que separan la estética de la puñetera realidad... quizás el quid de la cuestión radique en volver a unirlas a ambas, la estética y la realidad, para salir de esta mierda pichá en un palo que hoy es el mundo.












Comentarios

  1. Con este feo y raro Otoño que tenemos... que es más bien un final de verano agostado y agotado ¡Qué bonitas fotos has hecho!.. mejoran mucho lo que mis ojos son capaces de ver.

    ResponderEliminar
  2. Buenos días, Luis Felipe Comendador:

    ¡Vaya fotos, Niñooooooo!.

    ¿La unión de la estética y la realidad...?
    Imposible, como no sea en la naturaleza, que es la única capaz de estos vínculos.

    Siempre he oido e incluso alguna vez -tal vez- llegase a decir- : “...pinchada en un palo.”
    Por lo tanto, aquí sería ... pinchá en un palo”. ¿Te has dejado la ‘n’ al teclear, o es así como lo decís por allí?.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…