Lástima... no montaron la lectura de los poemas de Hugo... con lo mal que lo pasé, coño.
Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...
Lo bordaste, barbitas. Yo estoy orgulloso de ti, aunque no apareciese la lectura. Me la puedo imaginar, dentro de mi cabeza. No me hace falta tele.
ResponderEliminarAbrazo enorme, monstruo.
Buenos días, Luis Felipe Comendador:
ResponderEliminarAyer leí en la Red los poemas de Hugo Izarra.
Me encantó, sencillamente. Su poesía transmite alegría y amor, y sus consejos están llenos de humor.
Espero tener un ejemplar (del libro) y si puede ser firmado, mejor.
¡Enhorabuena!, a él; a ti también por la parte que te toca. Los dibujos, mejor imposible.
Muy buena idea los libros de ese tamaño.
Saludos.