Hoy salí tempranito para cazar imágenes del otoño bejarano, que va tardío y seco... y luego me lo pasé en grande jugando a ser Michael Orton, pero bien pasadito de rosca en la doble exposición, forzando al máximo las posibilidades que descubrió este fotógrafo genial y consiguiendo los resultados que veis.
Debe ser de cuando te mandaban “al Canfrán a varear fideos” o incluso de aquella mar salada de los ‘mecachis’... el caso es que siempre llevo puesto algo de casa [que es como decir algo de antes] en la jodida cabeza... y nado entre una pasión libidinosa por decir lo que me dé la gana y un quererme quedar en lo que era, que es lo que siempre ha sido... pero todo termina como un apresto en las caras, mientras el hombre de verdad dormita entre una sensación de miedo y otra de codicia... ¡brup!... lo siento, es el estómago que anda chungo... y tengo ideología, claro, muy marcada, y la jodida a veces no me deja ver bien, incluso consigue que me ofusque y me sienta perseguido... a veces hago listas de lo que no me gusta y de los que no me gustan... para qué, me digo luego, y las rompo... si al final todo quedará en lo plano y en lo negro, o en lo que sea, que al fin y al cabo será exactamente lo mismo... es por eso que hay días en los que me arrepiento de algunas cosas que he hecho, casi t...
¡Qué maravilla! Bien le sacaste los colores otoñales a estos parajes tan familiares.
ResponderEliminarAquí no ha llegado todavía el otoño. Renquea el verano con su óxido y con su tedio. Está ya uno deseando de esos colores, amigo. De verdad que harta, con colmo, el verano con retardo infinito que nos está tocando por aquí, por el sur que amo, pero que ahora me aturde un poco. Un abrazo. Hacía tiempo que no venía por tu página. Y eso es un pecado.
ResponderEliminarUn abrazo...
No hay una que no me guste, cabronazo. Precioso, de verdad.
ResponderEliminar¡Cuanto me gusta otra exposición de la realidad!
ResponderEliminarExcepto en lo de "cabronazo", que yo sustituiría por "válgamejomío!!", suscribo a Hugo..
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