Ir al contenido principal

Patrimonio


Llegamos a los lugares nuevos con ojos miopes de turista... y nos vamos de ellos con las cuatro postales de lo establecido por ley civil y sacra como ‘patrimonio’, pero nos equivocamos siempre, ya que el valor real de los pueblos no está solo en sus construcciones gloriosas y en la grandilocuencia de sus victorias metiditas con tapón en sucedáneos del ‘todo fue bueno y glorioso’. 
El verdadero patrimonio de un pueblo está en sus ancianos, en sus casas, en los mínimos detalles cotidianos que se escapan al ojo no avezado... y es ese ‘patrimonio’ el que debiera defenderse a dentelladas día a día por quienes dirigen los pueblos.
¿Probaste alguna vez a sacar a tu hijo a pasear la ciudad con algún fin estético?... yo qué sé, pasear viendo portales, balcones, llamadores, cerraduras, herrerías... pasear mirando con detalle la cara de la gente e imaginar sus pequeñas historias –esas que han conformado el rostro de cada uno.
Cuando algún visitante me pregunta qué hay que ver de interés en Béjar, siempre les recomiendo ir a ver las puertas del barrio viejo, sus cerraduras, las galerías y los balcones... y me miran raro... me hablan de que alguien les ha dicho que no se pierdan la cámara oscura, el museo Mateo Hernández, el Bosque... y yo les digo que eso son naderías comparadas con los viejos portones judíos o incluso con los indefinibles tipos de la Plaza Mayor... luego, como norma, acaban mirando con carita de carneritos degollaos las imágenes primarias y davincis de la cámara oscura y esperando a que abran el museo o su horario coincida con el de visitas a El Bosque.
Ellos se lo pierden.



































Comentarios

  1. "La puerta mejor cerrada, es aquella que puede dejarse abierta"
    Vaya maravilla de fotos.

    Fernando M.

    ResponderEliminar
  2. ¡Divinas puertas que se abren y cierran a la vida de las gentes, cuanto más años pasan más secretos y belleza guardan!.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…