Ir al contenido principal

Las cositas del 'valor'.



El mundo del hombre se traza por el ‘valor’, pero no por la realidad tangible de lo valorado, sino por la dimensión especulativa de la valoración... así llegamos a este desastre en el que ardemos, en el que existe una verdad de lo tangible, pues hay lo que hay, y una mentira atroz en la forma de valorarlo... llegando al punto absurdo de que se mercadea con ‘valores/valoraciones’ y no con realidades.
Un medicamento puede ser valorado con los parámetros del exceso que suponen las partidas de sueldos y beneficios de ejecutivos, comisiones legales e ilegales a galenos y farmacéuticos, con el forzado artificial de escasez y acumulación... pero si los gobiernos –como es ahora el caso del nuestro– obligan por ley a recetar específicos sin marca [genéricos], a los industriales de la salud se les caen los palos de sus lujosos sombrajos y se ven obligados a acercar sus precios a los de los genéricos... 
El ejemplo es claro y, creo, puede ser extrapolado a casi todos los campos del comercio y la industria... solo hace falta la disposición gubernamental capaz de producir una bajada de esas falsas valoraciones para que todo empiece a caminar por senderos normales y el enriquecimiento fácil de esos ladrones con corbata termine en hacerlos trabajar a diario, como todos los demás mortales, para ganarse el pan.
Lo más curioso es que a esta dimensión de lo ‘valorativo’ se le ha venido a llamar ‘macroeconomía’, dontándola de un lenguaje complejo e inentendible para hacerla consistentemente eterna. En este punto, debe empezar a correr la voz de que esa ‘macroeconomía’ es una gran mentira creada por tipos inteligentes [listos] y ‘capaces’ de aprovecharse miserablemente del trabajo y del sudor de los demás hombres. Y en el mismo círculo, armarse contra los mercados de ‘valores’, esos palacetes donde el dinero cambia de manos cada día sin que medie la realidad necesaria y, siempre, bajo la sombra de la ambición desmedida, la inmoralidad desatada y el tráfico constante de lo injusto.
Acabar con esas dimensiones del ‘valor’ me parece imprescindible para comenzar a dar forma a un mundo nuevo para el hombre, eliminar el tráfico de moneda privado agotando a impuestos duros a cualquier banca que no dedique sus ganancias a lo público, perseguir al inversor/traficante de silloncito y puro hasta poner sus blandas nalgas en un jergón de trena, minusvalorar pública y profesionalmente al cambista y al jugador de bolsa, expulsar de todos los foros a cualquier sospechoso de usura y controlar al segundo a cada uno de los políticos que han de ser la mano ejecutora de esos cambios... nadie más que el ciudadano puede salir beneficiado de este proceso... y todos y cada uno de los que han vivido a remolque de los demás con lujos, fastos y oropeles deben ser despojados de todas sus posesiones para pasar a ser una casta menor, baja y deleznable.
Que el ‘valor’ se acerque a la realidad tangible debe ser el norte a seguir... y me da en la nariz que ni uno de los que se presentan a las elecciones parlamentarias españolas están por esa labor [su labor es más bien asegurarse un sueldo y unas prebendas con la gorrilla de la ‘representación pública’].

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …