Aún me quedan tendones y juegan las panteras en mis músculos, aún crece mi cabello a pesar de la lucha contra el blanco de la falta de melanina, aún me sostiene mi esqueleto y el codo atina a apoyarse seguro, aún mis labios ensayan la sonrisa y el asombro, aún mi lengua es capaz del gusto o el beso, aún las uñas reponen lo gastado con queratina nueva, aún se me eriza el vello y las manos saben apretar o acariciar, aún doblo mis rodillas a pesar de ese óxido que la edad suma, aún se sostiene el miembro en posición incasta, aún se curan con tiempo las heridas pequeñas y las grandes, aún se cuecen las lágrimas en mis ojos prebicios, aún respiro y suspiro, aún mantienen mis dientes su calidad de armas, aún mis oídos saben lo que se cuece cerca, aún drena mi vejiga y mis nalgas globulan los bolsillos de atrás, aún mi cabeza pueda regular cada gesto y armar un par de ideas, aún mis bíceps aguantan un par de asaltos más, aún mis pies me encaminan a donde me apetezca, aún mantengo mis ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador