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Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.




Las empanadillas caseras de espárragos trigueros que hace mi madre (una delicia) ya me dejaron hundido (abusé, que todo hay que decirlo)... luego comenzó el año y no veía la hora de pillar la cama, pero acabé pillándola para levantarme como nuevo en un 2012 que promete mierda a raudales. A eso de las once de la mañana, ya en el portal, de camino a mi estudio, uno de esos vecinos de segunda vivienda que apenas saluda con un cabezazo en otras ocasiones, me sonrió con una sonrisa abierta y me dijo con cierta melopea... ‘buenas noches y feliz año!... y me dejó perplejo como primera sensación fuerte del nuevo año... el surrealismo español sigue en su tono de siempre... y luego un familiar lejano haciendo eses escandalosas por la Calle Colón, como las gallinas del tío Alfredín, el Puspús, del inefable finado Manolillo Díaz Luis (aprovecho para recomendar encarecidamente la lectura de ‘Las aguas esmaltadas’, que me lo agradeceréis)... y que logré encerrarme a rematar las carpetillas Josmel (que es lo único bonito que he hecho en los últimos días) y dejarme más de medio día en su remate.
En un descanso carpetero miré la prensa y me centré en las previsiones económicas para este nuevo año viejo... los términos se agolpaban en mis ojos... recesión, paro, sacrificio, subidas de impuestos (con el jodido marbete de ‘solidarios’), caída del euro, pérdidas, apretamientos de cinturones, rebajas de sueldos, conflicto social, subida de carburantes (mi madre lleva una semana mofándose porque le van a subir dos euros en su pensión)... y tiré de archivo para ver lo que decía este Rajoy que juega constantemente al escondite... no decía nada, amigos, nada de nada... en fin, para qué gastar bilis... y me acordé de pronto de uno de los dichos más sabios de este país, un dicho que siempre me ha encantado porque encierra toda una filosofía hispana que es muy de mi gusto:  ‘una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa’... belleza pura en esta frase que debiera ser fundamento filosófico y leyenda fija a la entrada de los colegios... y me puse al tajo de vivir otra vez, siendo consciente de que los egoístas seguirán siendo absolutamente tacaños con lo suyo y con lo de los demás, que no hay arreglo para lo general pero que sí que son posibles los pequeños arreglos particulares, que hay que aprender a nadar en la mierda para aguantar hasta que quieran los neoliberales o simplemente lo decidamos los que los sufrimos... y de pronto sonó el teléfono... no lo vais a creer, pero era uno de esos broker que se quieren comer el mundo y que apenas me dejó hablar después de que le confirmase que yo era yo... ‘don Luis Felipe, es la oportunidad de su vida, una oportunidad que ya ha desaprovechado en las diversas ocasiones que le hemos llamado... debe usted invertir en hidrocarburos y en oro, nosotros le ofrecemos las mejores condiciones y unas ganancias aseguradas... logrará doblar su inversión en muy poco tiempo, don Luis Felipe...’ ... y le corté con un... ‘ay, mi niño, si yo tuviera dinero...’... y el tipo descontroló... ‘no tiene usted cofianza para llamarme mi niño’... y yo le contesté... ‘aquí hablamos así...’... y él replicó... ‘pues aquí no hablamos así’... y simplemente le dije un magnífico... ‘que te den bien por el culo a ti y a tus hidrocarburos’... y colgué. Si será imbécil el broker de los cojones, que no se ha parado a revisar ni por encima mis datos económicos... como le lleve los asuntos hidrocarbureros igual a sus clientes, lo llevan crudo (y nunca mejor dicho)... y lo que más me molesta es que el tipo tenía voz de veintipocos años... un tipo así no debe saber aún lo que es la tranquilidad, la belleza, el gusto por tomarse un café tranquilo mirando pasar a la gente en una terraza... su asunto es la competitividad y la agresión, y su afán imagino que será tener, tener, tener y luego multiplicarlo todo por cien o por mil.
Y coloqué los carpetones de dibujos sobre la mesa grande, y respiré hondo mientras los miraba y me decía... ‘Josmel... tengo que verte montadito en un autobús a Cajamarca’.
Y eso, que ‘buenos días y feliz año’.

Comentarios

  1. Me ha gustado eso de ' ‘una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa’. O aquella que oí siempre y nunca saqué nada sustancioso hasta que le leí un relato cortísimo a mi amigo Antonio Tejedor, Toño para los amigos: 'La pela es la pela'. Por cierto ha publicado la novela 'Los lagartos de la quebrada'. No sé si te gustaría.
    Firmaré el comentario porque así por 'Talín' no te dirá nada

    José Mª Amigo Zamorano

    ResponderEliminar
  2. Hugo Izarra ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Una cosa es una
    cosa y otra cosa es otra cosa.":

    Jajaja, aquí no hablamos así.
    Hay que tocarse los cojones.

    ResponderEliminar

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