Ir al contenido principal

No hay nada y nada espero...

video


Yo, que nunca supe de un trabajo fijo y caí ante las voces más anodinas de mi tiempo porque el éxito es cosa de otro tipo de hombres, que doy la espalda y cierrro los ojos para negar lo evidente, que he sentido las risas un segundo después y los más engolados profesores de Lengua y Geografía e Historia se han mofado de mí en público, que me he sentido tirado en el medio de la acera por alguien a quien quería y no sé llevar mi casa, ni a mis hijos, ni a mis padres; que no tengo quién me entienda mientras veo a tipos mucho peores que yo alzarse con las glorias mundanas del dinero y las fincas, que me siento miserable y no soporto los consejos diarios que me ofrecen, que contemporizo por no llegar a la ira [porque cansa], que siento cómo mis versos suenan en las voces de otros y que lo hacen mejor, aunque sean usurpados; que no se rebelarme, aunque por dentro estallo de ira y no he ido a guerra alguna que no fuera ganada de antemano, que milité para ser y nunca para hacer, que vomito mi historia y nadie escucha, que no aprendí a llorar cuando lo precisaba y me quedé en silencio, que soy el objetivo de todas las ruinas morales y económicas, que jamás creí en Dios ni pienso hacerlo, que no sé si soy yo y me quedo tan quieto como un árbol tocado por un rayo, que quiero tener cosas y mirar a la gente con ese falso orgullo de los nuevos demócratas, que no quiero salir de esta ansiedad porque temo al futuro y creo en el destino, que no llevo reloj ni anillo alguno que me señale célibe o ligado, que no me pongo trajes ni ya me recozco en el espejo del armario, que me sé falso y sigo, que estoy tan sometido y me amordazo solo… alzaré mi cabeza y os miraré a los ojos y no soportaréis mi verde de veneno porque ya he comprendido que nada importa y es la hora veros tan ahogados y míseros como un solo segundo de mi vida de imbécil. Yo, que nunca seré nada, quizás os ponga al día de todo lo que duele porque bajé al pantano y vi que todo es cieno aunque su nombre fuera nenúfar o gladiolo algún día de triunfo. Cuidaos de este viejo que agotado os mira porque guardo puñales y espero en cada esquina el momento frutal de pellizcaros duro.

No hay nada y nada espero.

Comentarios

  1. No sé si te lo dije alguna vez, pero éste es, de todos, mi poema favorito.

    ResponderEliminar
  2. Buenas tardes, Luis Felipe Comendador:

    El éxito ajeno
    Las risas de otros
    Hay tantos que se apropian tierras y fincas que no les pertenecen
    POETA, continúa con tu ansiedad,
    ¿Qué haremos si no queda nadie así?
    Todo es cieno, pero a pesar de ello, surgen nenúfares, gladiolos, y “flores LFC”
    Merece la pena, aunque no haya nada... Y esto sea todo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Deberíamos buscar cada uno de los conscientes una esquina, Luis Felipe.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…

Caidino...

Estoy lento y como gatinín con este calor bestia que cae sobre mí como una losa, y con tanto por hacer y en diferentes campos. Ahora que necesitaría multiplicarme, estoy dividido y hasta restado. SBQ necesitaría ahora de todas mis fuerzas de invierno (tenemos un agujero grande que tapar y no soy capaz de tomar aire). Intento mercadillos, lecturas, talleres, ventas de materiales chulos, sorteos…, pero nada funciona. Es como si al quedarme desactivado yo, se hubiera desactivado todo, pero no sé de dónde sacar la energía que necesito como el aire de respirar, no sé cómo tramitar esta abulia sobrevenida. En Perú la gente tiene sed, hay pendientes entregas necesarias de materiales, de carritos…, y he dejado un proyecto a medias que hace que me sienta culpable por ratitos. Es este jodido calor y que la gente aquí ya no puede más, porque está agotada por los miserables del dinero. A ello se suma el golpe constante en el trabajo, el ramillete de deudas con sus apremios y el vacío inabarcable…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías…

Somos la razón del tren en marcha, su todo adelante sin salir del constante paralelo de las vías… y ese ser ‘la razón’ le gusta mucho al que viaja a velocidad en los cómodos asientos de sus vagones, viendo pasar el paisaje por las ventanillas, pero solivianta al que perdió el billete, al que nunca tuvo para comprarlo y, sobre todo, al que busca lugares a los que ir y a los que el tren no llegará jamás, porque no hay vías ni estaciones. Así visto el trasunto humano, la libertad del que está en el sistema (el tren) viene siempre marcada por unas fronteras nítidas que, precisamente, amordazan esa libertad… o sigues las vías con tu billete en regla o te bajas del tren y corres el peligro de ser arrollado si quieres volver a subirte en él mientras no detenga su marcha. Me sucede con frecuencia que tengo ideas nítidas en mi cabeza, ideas que se muestran preclaras y estructuradas en mi mente y que, cuando intento compartirlas, me resulta muy difícil hacerlas llegar a mi interlocutor con la …